Tenir sexe cada setmana retarda l’arribada de la menopausa

La hipòtesi de les investigadores és que si el cos no veu possibilitats d’embaràs, no gasta energia en l’ovulació
Xavier Duran  Actualitzat 
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SALUT
La freqüència de les relacions sexuals pot afectar la menopausa (Pixabay/StockSnap)

Les dones que practiquen sexe setmanalment arriben a la menopausa més tard que les que tenen sexe menys d’una vegada al mes. Així ho conclou un estudi publicat a la revista «Royal Society Open Science».

Les investigadores, Megan Arnot i Ruth Mace, del departament d’Antropologia de l’University College de Londres, varen utilitzar dades de 2.936 dones incloses a l’estudi SWAN sobre la salut de les dones als Estats Units, que conté les dades més àmplies i representatives sobre la transició a la menopausa.

Les dones varen respondre a qüestionaris per conèixer, entre altres coses, si havien tingut sexe els sis darrers mesos, amb quina freqüència i si es tractava de coit, sexe oral, tocaments o carícies. La resposta més freqüent, per al 64% de les dones, era tenir activitat sexual setmanalment.

Quan es va iniciar l’estudi, cap de les dones estava en la menopausa, si bé un 46% començaven a presentar-ne alguns símptomes, com ara canvis en el cicle menstrual. Després d’uns seguiment de 10 anys, el 45% de les dones havien entrat en la menopausa a una edat mitjana de 52 anys.
Sexe setmanal o mensual endarrereixen la menopausa

L’anàlisi de les dades va mostrar que les dones que practicaven sexe setmanalment tenien un 28% menys de probabilitats d’arribar a la menopausa que les dones de la mateixa edat que tenien sexe mensualment. I aquestes tenien un 19% menys de probabilitats d’arribar a la menopausa a qualsevol edat que les dones que tenien sexe menys d’una vegada al mes.

Les investigadores van tenir en compte diverses característiques que podien influir en els resultats, com nivells d’estrògens, educació, índex de massa corporal, grup ètnic, tabaquisme, edat i edat de la primera menstruació.
Si bé les causes no s’han esbrinat, la hipòtesi de les autores és que si les dones no tenen sexe i, per tant, no tenen possibilitat d’embaràs, el cos no gasta energies en l’ovulació. Això tindria el suport de l’anomenada hipòtesi de l’àvia, segons la qual la menopausa permet que les dones, a  certa edat, es dediquin a tenir cura dels seus nets, sense possibilitat de tenir elles mateixes més fills. Per això, consideraven igual totes les pràctiques sexuals, perquè, segons afirmen, totes poden indicar a l’organisme que hi ha possibilitats d’embaràs.
Viure amb un home no afecta

L’estudi també ha servit per esbrinar, per primer cop, si viure amb un home influeix en l’edat en què comença la menopausa. Les autores no han trobat cap diferència entre els que vivien acompanyades d’un home i els que no.

Com a conclusió, les investigadores assenyalen que el seu treball simplement ofereix una possible explicació sobre l’arribada de la menopausa a una edat o una altra. Així ho explica Ruth Mace:

«La menopausa es, naturalment, inevitable per a les dones i no hi ha intervencions que puguin prevenir l’aturada reproductiva. Tot i així, aquests resultats són una indicació inicial que el moment de la menopausa pot ser una resposta adaptativa a la impossibilitat de quedar prenyada».

L’edat mitjana de els dones eren 45 anys. El 48% eren caucàsiques no hispanes i la majoria tenien educació superior. De mitjana, tenien dos fills, un 78% estaven casades o tenien relacions i un 68% vivien amb la seva parella.

PAREJAS: DOS MOTIVOS DE PORQUÉ FRACASAN

La falta de interés y de intimidad y los cambios en el modo en el que nos hablamos y nos escuchamos influyen en la calidad de la unión sentimental.

Cuando comenzamos una relación nos enfocamos en todo lo bueno que tiene nuestra pareja. Es el momento de descubrir a la otra persona y todo es nuevo y emocionante. Nuestra actitud es positiva y atendemos a lo que necesita, buscando la forma de complacerla. Le decimos piropos, halagos, somos detallistas y hacemos lo posible para que se sienta cómoda, especial y querida. En ocasiones podemos descubrir aspectos que no nos gustan demasiado, pero los pasamos por alto y nos centramos en lo que nos encanta.

Con el paso del tiempo, sin embargo, la relación llega al umbral en el que las cosas se vuelven familiares y, dejamos de hacer esfuerzos y tratamos a la pareja de manera diferente a como lo hacíamos al principio: pasamos por alto lo que antes nos entusiasmaba y ponemos el foco en lo que nos gusta menos; dejamos de estar presentes en la relación, dedicando más tiempo a otras cosas y no escuchamos ni atendemos a sus necesidades. «Perdemos la emoción y la energía y esto afecta a la calidad de la relación».

La falta de amor no es la culpable

Existen dos razones principales por las que fracasan las relaciones estables.

La primera es que hemos dejado de ser lo más importante el uno para el otro. «Las prioridades han cambiado y hay otras muchas preferencias antes que la pareja, lo que lleva a un distanciamiento y desconexión».

La segunda razón es la falta de pasión . La pareja está abocada al fracaso o a un sufrimiento compartido innecesario si no hay pasión, aunque se quiera mucho a la otra persona.

Pero, ¿qué es la pasión? Conviene aclarar, no obstante, que la pasión no se refiere de manera exclusiva a la relaciones sexuales. «La pasión es algo que va más allá del sexo y tiene que ver con la necesidad de buscar momentos de intimidad con la pareja que permiten la expresión de su amor y lo fortalece».

Es cierto que existen circunstancias que no facilitan que exista intimidad: el trabajo, los gastos del día a día, el cuidado de los hijos… Pero realmente son excusas para no hacer aquello que sabes que es bueno para la relación. De hecho, una de las características principales de las parejas que se mantienen unidas con el paso del tiempo es que cuidan la intimidad en la relación porque saben que potencia el amor. Para estas parejas los problemas del día a día no son un motivo para olvidarse de la intimidad en su relación, y buscan la forma de conservarla cada día.

Al comienzo de una relación, no imponemos reglas a nuestra pareja. Pero con el tiempo construimos creencias sobre cómo debería actuar, pensar o sentir nuestra pareja. Esperamos cosas de nuestra pareja que nunca esperaríamos de nadie más. Y, ¿qué pasa cuando no se cumplen esas expectativas? Bloqueamos nuestro amor incondicional, o incluso peor, tratamos mal o con indiferencia a nuestra pareja porque ya no nos satisface como al principio.

Pero la conexión y pasión que las parejas sienten al principio no desaparece de un día para otro. Su pérdida es la consecuencia de haber ido olvidando hábitos de pareja saludables. Es algo así como abandonar el hábito de lavarse los dientes a diario: a medida que pase el tiempo sentirás ciertas «molestias» o notarás que algo va mal pero quizá no seas consciente de los efectos dañinos de ese olvido hasta que empiece a doler y puede que entonces ya sea demasiado tarde.

Independencia, sí; falta de interés, no

La falta de interés mutuo es otra de las señales que indican que la pareja ha perdido la conexión. «Cuando nuestra atención se desvía hacia otras cosas que tienen más que ver con uno mismo que con la pareja, disminuye el interés por el otro y restamos tiempo a la relación para dedicárselo a otras personas o otras actividades».

Es fundamental que cada miembro de la relación mantenga su parcela de independencia, pero la pareja siempre debe ser lo más importante si queremos que la relación siga siendo extraordinaria.

La presencia, es decir, dedicar tiempo de valor a estar con nuestra pareja, a escucharla, a entenderla y a darle nuestra atención demostrando un interés real, refuerza el vínculo del amor, y cuando disminuimos nuestra presencia uno de los pilares de la relación se hace más débil sin darnos cuenta. «Una de las demostraciones de que esto está sucediendo es cuando uno de los miembros de la pareja empieza a dedicar el tiempo libre que antes compartía con su pareja a hacer otras actividades. No es el hecho de que esa persona dedique tiempo a sus aficiones lo que debe alertarnos, sino que al hacerlo está cambiando, sin ser consciente de ello, uno de los hábitos saludables que esa relación tenía al principio y que la hicieron funcionar».

Si no hay presencia en la relación, si la pareja no está presente de una manera real, habrá un distanciamiento y se empezará a buscar la conexión perdida fuera de la pareja.

Lo que dices y cómo lo dices importa

Cuando sentimos que nuestra pareja no nos escucha pensamos que no nos entiende, y en consecuencia que no somos lo suficientemente importantes para él o ella. «Tener una buena comunicación con tu pareja no es solo sentarse a hablar, es también escuchar con amor, atención e interés lo que está diciendo para entenderla. Cuidar la comunicación con tu pareja, refuerza la conexión», aconseja la psicóloga.

El lenguaje con el que nos dirigimos a la pareja es otra de las señales importantes. Con el paso de los años dejamos de usar palabras cariñosas y amables para sustituirlas por otras más rudas, al tiempo que cambiamos nuestro tono. No importa solo lo que decimos, sino también cómo lo decimos.

Apreciar es dar valor, mérito y cariño a las personas. Dejamos de apreciar a nuestra pareja cuando disminuimos los gestos cariñosos o los detalles que muestran que es importante para nosotros. Y también cuando no expresamos lo que nos gusta de ella y damos por hecho que ya lo sabe; o incluso cuando sin ser conscientes de ello nos vamos al otro extremo y manifestamos lo que no nos gusta o le damos otro sentido a lo que antes nos gustaba. Pasamos de expresiones como «cariño, me encanta que seas tan alegre» a «siempre te ríes por todo, no te tomas nada en serio».

Cuando aprecias a alguien eliminas el juicio y la crítica y conectas con la esencia de la otra persona y es más fácil amar. «Si dejamos de apreciar a nuestra pareja se sentirá rechazada y eso afectará a la conexión».

Discutir, pero no destruir

No es el hecho de discutir en sí lo que debe preocuparnos pues, tal como explica la psicóloga, hacerlo de una manera sana y tener puntos de vista diferentes es positivo para la pareja. «Lo que debe alarmarnos es retirar el amor a nuestra pareja tras una discusión. Eso implica no olvidar la discusión cuando terminan y buscar un escarmiento para esa persona o querer que sufra las consecuencias de lo que ha pasado».

Cuando se retira el amor se hacen cosas como dormir en otra habitación (o en el sofá); dejar de hablarse durante días; ignorar lo que hace; hablar con mal tono; hacer reproches; no responder a sus llamadas o mensajes; desaparecer de casa varios días sin decir nada; amenazar con dejar la relación; decir que ya no queremos a la persona; hacer desprecios o salir de la habitación cuando la otra persona entra…

Cuando se retira el amor por una discusión, se activan tres sentimientos perjudiciales para la relación que son el rechazo, el rencor y el resentimiento.

Para recuperar la pasión y el romance, el psicólogo aconseja que des un paso atrás y te preguntes: «¿Qué adorabas de tu pareja al inicio?, ¿Qué es lo que te hizo enamorarte de él o ella?, ¿Qué es lo que lo hace a él o ella la persona más importante en tu vida?». Después, cambia el enfoque hacia el amor que sientes por tu pareja, deja de vivir de expectativas fabricadas y vive en el momento, compartiendo el amor que sientes y tienes.

Las claves para una relación afectiva duradera

A menudo pensamos que nuestra relación será la excepción, que nuestro actual amor es el definitivo y que a esa persona a la hoy estamos cogiendo de la mano la querremos hasta el final de los días. Pero lo cierto es que la mayoría de las parejas no serán “felices para siempre”. No hace falta mirar mucho más allá de nuestro entorno para observar que cada vez hay más rupturas y más descalabros emocionales.

Cuando esto ocurre y llega la separación, tendemos a atribuir el fracaso a las “incompatibilidades insalvables”. Pero si hacemos el esfuerzo de analizar con perspectiva nuestras relaciones pasadas, en la mayor parte de los casos llegaremos a la conclusión que lo que ha faltado es tener presente las bases, conocer los pilares realmente importantes en una relación de pareja y trabajarlos a lo largo de la relación.

Más allá de la pasión

La (relativa) importancia del sexo

Antiguamente, todas estas reflexiones y planteamientos no existían porque la relación y el matrimonio eran vistos como un pacto social, un contrato. No fue hasta más adelante cuando los compromisos de pareja empezaron a ser fruto del vínculo emocional y el amor.

Pero hoy en día a menudo estamos yendo al otro extremo: creemos que la pasión y el sexo desenfrenado pueden con todo y es lo más importante en una relación. Tampoco es así.

Un grupo de investigadores británicos ha entrevistado a unas 4.494 personas de entre 18 y 65 años para saber qué funciona y qué destruye una relación de pareja. En esta investigación se preguntó a todos los participantes cuáles eran las diez cosas que más les gustaban de su relación de pareja. Y resulta que el sexo no apareció en la mayoría de las respuestas.

Claves para que el amor sobreviva

Del romance al compañerismo

Una de la conclusiones del estudio es que para lograr que el amor sobreviva y que la relación perdure es fundamental superar la transición del romance al compañerismo. Es decir, sobreponerse al síndrome de estrés posromántico.

Los diez aspectos imprescindibles que valoraban los entrevistados para tener una relación sana y duradera fueron:

1.- Reír juntos

2.- Compartir valores e intereses

3.- Ser los mejores amigos

4.- Sentirse cuidados y apoyados

5.- Sentirse seguros

6.- Ser felices

7.- La confianza

8.- Compartir una relación cercana

9.- Hablar y escuchar

10.- Estar enamorado y ser amado

Un trabajo diario

Los hábitos para que una relación dure

A través de las respuestas recibidas, los investigadores llegaron a la conclusión de que hay muchos aspectos que apreciamos en una relación mucho más que la frecuencia con la que tenemos encuentros sexuales, siempre que estos sean de calidad. Y, por ende, los hábitos para conseguir los diez aspectos nombrados son:

1. Decir “gracias”, tener en cuenta los esfuerzos del otro y tener gestos positivos.

2. Una comunicación sana y positiva, tanto del día a día como de la parte emocional.

3. Hacer detalles sorpresa y tener generosidad hacia el otro.

4. Compartir las tareas de casa y las responsabilidades de forma equitativa.

5. Expresar las emociones de amor hacia el otro; decir “te quiero” como una reafirmación de los sentimientos.

6. Compartir valores, gustos, aficiones, intereses, etcétera. Tener cosas en común.

7. Tener un sentido del humor común

Con todas estas conclusiones, podemos observar que para que una relación funcione es necesario un esfuerzo constante en el día a día para trabajar y conseguir una afinidad, compartir el sentido del humor, generar una admiración mutua y demostrar el afecto.

El Nadal pot perjudicar a les parelles

El Nadal pot ser perjudicial per a les parelles. L’11 de desembre, unes setmanes abans de començar el Nadal, és el dia més probable perquè es trenqui una relació. A l’Estat espanyol augmenten les demandes de dissolució matrimonial. Així, de les 111.704 separacions i divorcis que es van produir el 2018, un 26% (29.108) va tenir lloc de gener a març. El primer dilluns hàbil de gener és el més crític i, de fet, els advocats del Regne Unit en diuen Dia D (Dia del Divorci).

Quins efectes nocius tenen aquests dies per a les relacions sentimentals? En primer lloc, si l’11 de desembre és el dia més crític per a les parelles, pot ser perquè és el moment en què es comunica o es decideix trencar, més que no pas el dia que la ruptura es fa efectiva. «Cal tenir en compte que una cosa és quan es produeix la ruptura (que moltes vegades és més un procés que un moment puntual) i una altra és quan es fa pública o es fa oficialment la petició de separació o divorci». En qualsevol cas, per què tantes persones trenquen la seva relació o comuniquen la seva ruptura sentimental just abans o immediatament després de Nadal?

Males dates tant per a les relacions noves com per a les més duradores

«Així com en la rutina és més senzill deixar-se portar per la inèrcia, en els períodes de vacances, i especialment per Nadal, les parelles saben que han d’afrontar un període intens de vida familiar i, per tant, és el moment en què precipiten la decisió».

«Pot ser que aprofitin el Nadal per a comunicar una ruptura (retinguda en la seva versió pública) que ja fa temps que ‘es va cuinant’, i així s’estalvien passar per les situacions familiars amb una relació que ja està trencada o molt deteriorada. S’estalvien, doncs, un bon maldecap, per dir-ho ras i curt. El Nadal et força, t’obliga a viure’l com un període familiar de proximitat emocional als teus, i aquest ambient familiar i amorós fa que encara pugui resultar més difícil mantenir una relació de parella que fa temps que està deteriorada».

«Si d’aquí a Nadal la cosa no ha canviat…»

«Passar les vacances en família, amb els pares, amb els fills i, és clar, amb la parella, si la tens, és una tradició, un ‘donat per descomptat’ de les nostres societats, en què se celebra el Nadal». Però aquestes dates també són per a moltes persones un període de reflexió després del qual el sociòleg assenyala un altre possible desencadenant de ruptures.

«Moltes persones aprofiten el nou any (o un període assenyalat) per a fer bons propòsits. No em resulta versemblant que pugui ser gaire general, però hi pot haver algun cas que decideixi començar l’any amb una nova vida en què ja no hi ha lloc per a una relació deteriorada. Diguem que el bon propòsit i  imaginar i començar a sentir tot el que això pot comportar de bo poden donar valor, ànims i impuls per a portar a la pràctica una situació (separar-se de la parella) en què ja fa temps que es pensa».

«Pot influir que el Nadal signifiqui un període de revisió personal i per tant inciti a la presa de decisions d’aquest tipus. L’experiència clínica ens ensenya que quan una parella està passant per una etapa crítica, és habitual que el membre més insatisfet estableixi deadlines del tipus: ‘Si d’aquí a Nadal la cosa no ha canviat…'».

Històricament, els divorcis i les separacions consensuats han estat més comuns que els no consensuats. El 2018, per exemple, 65.636 ruptures van ser de comú acord, en comparació amb les 46.068 que no van arribar a un conveni, segons l’estadística del CGPJ.

Amb acord o no, abans d’arribar a la separació, «a les parelles i famílies que estiguin passant per algun tipus de malestar relacional, els aconsello, principalment, que sol·licitin ajuda professional i que no triguin gaire», recomana Adrián Montesano. «Les possibilitats d’unió o separació sense patiment ni més conseqüències disminueixen com menys es triga a afrontar la situació amb ajuda professional o sense. Dit d’una altra manera, com més aviat millor.

I en el cas que la separació arribi en unes dates tan assenyalades com el Nadal, com s’hauria d’afrontar? «Malauradament, no estem preparats per a les pèrdues. Som una societat educada en l’aferrament. Però les ruptures de parella, quan toquen, són molt saludables», afirma Montesano i explica el perquè. «És important que siguem conscients del fet que l’estrès relacional és un dels factors que té més incidència en el benestar psicològic de les persones. Així, els membres d’una parella amb un nivell de conflicte alt o amb un grau alt de desvinculació emocional estan exposats a nivells d’estrès equiparables a haver patit un trauma i que poden desembocar en importants problemes de salut tant físics com psicològics. Així doncs, una ruptura a temps és sempre una victòria per a la família, inclosos els fills, si n’hi havia».

En qualsevol cas, «si li ha representat un shock, que busqui el suport dels seus. Si li ha representat una alegria, que ho celebri. Si li ha representat les dues coses, doncs que ho celebri en companyia dels seus».

NO estamos biológicamente predispuestos hacia la monogamia y que si la practicamos es porque somos pobres

«Hay dos cosas muy importantes en la vida: una es el sexo y de la otra no me acuerdo». ¿Realmente el sexo es tan fundamental?

El sexo es importantísimo, muchísimo más importante de lo que piensa la mayoría de las personas, de las instituciones y la sociedad en general. El sexo determina en gran medida nuestra calidad de vida, en el sexo tienen su origen muchos comportamientos. Y sin embargo, el sexo está ninguneado.



¿Quiere decir que la monogamia guarda relación con la economía?

Exactamente. Nosotros somos monógamos porque somos pobres. Solo hay que observar nuestra sociedad para entenderlo: los ricos no son monógamos, como mucho son monógamos secuenciales (es decir, a lo largo de su vida tienen consecutivamente varias parejas, una detrás de otra).

Los que no somos ricos no podemos ser monógamos secuenciales porque separarse y divorciarse conlleva un enorme daño económico. Y la poligamia (tener varios compañeros sexuales a la vez) también es muy caro, ni usted ni yo nos la podemos permitir.

LUBRICANTES NATURALES PARA SEXO

LUBRICANTES NATURALES CASEROS PARA TENER SEXO

Un punto a favor que muchos tienen en cuenta con los lubricantes naturales es que estos no interfieren en la efectividad de los espermatozoides ni en la salud de estos. En el caso de una mujer que quiera quedarse embarazada. Una lista con los productos naturales estrella para lubricarían son:

• Clara de huevo: Una muy buena opción es la clara de huevo pues su consistencia es muy similar a la del moco cervical. Una vez usado este lubricante tras la pasión, es muy importante lavar la zona íntima con ahínco para evitar que queden restos que luego puedan dar mal olor y causar incomodidad.


• Yogures: Importante, utilizar yogurt naturales sin azúcar y probióticos. Muchas personas pueden utilizar cualquier tipo de yogur y esto es un fatal error pues pueden llegar a causar infecciones. El yogur natural sin azúcar y probiótico tiene la ventaja de proteger la flora vaginal del cambio brusco entre el semen y el pH de la vagina.


• Aceite de coco: Es uno de los productos más usados para la lubricación en una relación sexual. A pesar de que este se presenta en forma sólida a temperatura ambiente, el aceite de coco se derrite fácilmente con un poco de calor corporal. Es fácil de aplicar, tiene un aroma muy bueno y es bastante fácil de conseguir además de que posee un precio bastante económico.

Ginecólogos y sexólogos clínicos, recomiendan el aceite de coco, pues permiten “agregar una dimensión completamente nueva y divertida al sexo oral”.

Asimismo, el aceite de coco es gran antifúngico e hidratante natural.

Así que ya sabes Wapa, puedes usar el aceite de coco como una alternativa natural para tus encuentro íntimo.


• Aceite de almendra o de sésamo: Estos dos aceites también son muy usados para la lubricación. Es muy importante que, en el caso de estos dos aceites, sean de presión en frío y de origen biológico.

Los celos

La celotipia.


Los celos, celotipia

La celotipia. Los celos son una emoción que surge por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, compañeros de clase…

Los celos y la envidia, tienen el mismo motivo: la necesidad de poseer. El celoso manifiesta su miedo a perder su posesión, es decir, considera que es suyo y no quiere que nadie se lo quite. El envidioso en cambio quiere lo que no tiene. Los celos pueden ser una manifestación de amor, pueden ser positivos mientras se respeten las normas aceptadas por la pareja.

Los celos pueden no ser malos

El celoso se siente mal cuando ve o imagina a su pareja con otras personas. Siente ansiedad y nerviosismo cuando sucede. Es frecuente la comparación constante (“soy más bajo que…”, “soy menos simpático que…”), facilitando la minusvaloración y la necesidad de demostración de afecto por parte de la otra persona. Los comentarios y los gestos del otro son analizados exhaustivamente buscando indicios. Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros. El estado de vigilancia es continuo, llevándole a espiar a su pareja la correspondencia, llamadas… con el fin de asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren una posible aventura.

Los celos, la celotipia, cuando superan una dosis razonable, destruyen la pareja. Por ejemplo, es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja. Pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación: la amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará tarde o temprano que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y finalmente, el miedo a perder al otro, acaba llevando la relación a su fin. Sería la profecía autocumplida.

Pasión sexual obsesiva

Las personas con pasión sexual obsesiva tendrían más probabilidades de engañar a sus parejas.

Más de 600 adultos jóvenes respondieron a preguntas destinadas a evaluar la pasión sexual armoniosa y obsesiva. También informaron cualquier instancia pasada en la que le habían sido infieles a un compañero. Como era de esperar, aquellos con pasión sexual obsesiva habían participado en muchos más actos de infidelidad que aquellos con pasión sexual armoniosa.

El deseo de vengarse de su pareja, aumentar su autoestima o cumplir con las expectativas sociales percibidas, como la noción de que los «hombres reales» tienen muchas parejas sexuales. Aquellos con pasión sexual armoniosa rara vez dieron tales razones para su infidelidad.

Las personas que se ven a sí mismas como controladas por fuerzas externas tienen más probabilidades de hacer trampa, especialmente cuando se combinan con una fuerte pasión sexual. Es mejor mantenerse alejado de las personas que siempre se ven a sí mismas como víctimas, ya que una relación con ellos seguramente será infeliz. La infidelidad es solo uno de los muchos desgarros que esas personas tienen para ti.

Por el contrario, es probable que las personas que creen que tienen el control de su destino sean mejores socios. Cuando también tienen una pasión sexual armoniosa, probablemente serán mejores amantes y compañeros de vida. Además, su sentido seguro de sí mismo también los hace menos propensos a desviarse de una relación comprometida.