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El dol durant la pandèmia de COVID-19

Tothom està passant per circumstàncies difícils i estressants. La pandèmia serà especialment difícil per als que viuen un dol. Tenir un pla clar per afrontar això és essencial, i algunes de les estratègies suggerides anteriorment poden formar part d’aquest pla.

El dol per la pèrdua d’un ésser estimat pot ser especialment difícil durant la pandèmia del COVID-19.

Alts nivells d’incertesa social, sanitària i ocupacional, reduint l’estabilitat a la vida mentre es viu el dol, el que pot crear dificultats per planificar el futur.

Una disminució en els nivells d’activitat que pot conduir a més temps per «pensar» i una capacitat reduïda per utilitzar passatemps i interessos com distraccions útils.

Minimitzar el temps que es passa veient les notícies. És sensat estar al tant dels anuncis importants de govern i dels funcionaris de salut. A part d’això, és millor no veure les notícies si això augmenta els nivells d’estrès.

 

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COMO AFRONTAR QUE NOS FALTEN SERES QUERIDOS EN NAVIDAD

La Navidad es sinónimo de luces, color, alegría, compartir y estar con la familia. Pero, muchas personas pueden sentirse fuera de lugar durante estas fechas y es que, tras la pérdida de un ser querido, la felicidad que sienten quienes están alrededor no es compartida.

No obstante, aunque muchas personas puedan decidir suprimir la celebración de la Navidad, esta puede suponer una ayuda para poder transitar el periodo de duelo de una mejor forma.


Algunos consejos que merece la pena llevar a cabo:

Hacer una reunión familiar

Antes de la celebración de la Navidad es importante que mayores, jóvenes y niños participen en una reunión familiar. Deben cumplirse tres normas «nadie interrumpe cuando uno habla, hay permiso para expresar sentimientos y todos deben tener su tiempo, niños incluidos».

El objetivo es evitar huir de la emoción de dolor y poder compartirla con el resto de la familia. Pues, como indica esta psicoterapeuta, parece que el dolor debe sufrirse en soledad, ya que expresarlo puede suponer un mal trago para los demás. Esto es un error. Expresar las emociones es el camino más corto para poder transitar por el duelo y afrontar esta situación.

Esta reunión unirá a todos los miembros de la familia y les permitirá llegar a una resolución satisfactoria sobre qué hacer durante estas navidades. Para ello, se pueden repasar las tradiciones (montar el árbol, construir el belén, realizar una comida familiar, hacer el amigo invisible…).

Tal vez, surja la idea de poner la foto de la persona fallecida en un lugar especial donde situar velas, flores o, incluso, dejarle una postal. Quizás, se desee guardarle un sitio en la mesa con una silla vacía. Formas simbólicas, pero sanas, de recordar a esa persona que permitirán transitar el duelo.

Prestar atención a las emociones de los niños

Los niños se dan cuenta de todo y ellos también tendrán que pasar su propio duelo. Por ello, es conveniente animarlos a participar en la reunión y en todas las tradiciones que se haya decidido que se van a hacer. Lo importante es ser sinceros con ellos y no ocultarles que la persona ha fallecido.

El hecho de que los niños vean a los adultos expresar sus sentimientos y les den, a ellos mismos, la oportunidad de hacerlo los hará fuertes y resilientes.

El miedo a expresar emociones o a hablar con honestidad de lo que ha sucedido, tan solo generará temor en los más pequeños. Un miedo que no sabrán gestionar y que les marcará en su vida adulta. Por lo tanto, es mejor cambiar esta manera de actuar ante una situación de pérdida de un ser querido.

Exponer la propia vulnerabilidad es muy sanador

Aunque se decida suprimir la celebración de las fiestas, al final, esto no es más que una huida al propio dolor que no desaparecerá hasta que se gestione de la manera adecuada. Por eso, los dos consejos anteriores son importantes, pues la familia estará más unida y se apoyará en este momento tan difícil.

El dolor es natural, pero reprimirlo y no expresarlo es perjudicial. No se debe sentir vergüenza por exponer la propia vulnerabilidad ante la familia, donde cada uno de sus miembros está pasando por su propio duelo. Tener a la persona que se ha perdido presente, expresarse, llorar y hablar con los niños puede aliviar el dolor.

Hacer todo esto permitirá valorar a quienes se tienen al lado hoy y a aprovechar el tiempo lo máximo posible sin excusas. La pérdida de un ser querido es una situación sumamente dura. No obstante, «las lágrimas de emoción ante la pérdida de un ser querido son la manifestación más natural de amor que los seres humanos tenemos».

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DE LA MUERTE
Procesos del dolor por la perdida

Los procesos del dolor o duelo ante una perdida es, psicológica y biológicamente hablando, una reacción completamente normal y esperable. Es posible observar periodos de duelo ante cualquier clase de pérdida, de un objeto, de una relación, un rol social o incluso ante el abandono de una sustancia adictiva que lleve arrastrando a la persona varios años como dejar de fumar. Estas reacciones y procesos se dan en mayor o menor escala mientras la persona se enfrente a cualquier clase de pérdida.

La pérdida de un ser querido suele ser la mas común en el campo psicoterapéutico. Las raíces de esta reacción y el proceso consecuente se pueden situar en el desarrollo de las relaciones de apego, muestra de ello es que el duelo no es exclusivo en la raza humana sino que también es observable entre animales.


¿Cómo afrontar la perdida de un ser querido?

En primer lugar hay que señalar un aspecto clave: el duelo ante la muerte de un ser querido no debe categorizarse como una enfermedad mental sino, más bien, como un proceso de recuperación de un desequilibrio, un retorno a la homeostasis si se prefiere. La metáfora explicativa más aproximada a nivel biológico seria similar al proceso de curación de una herida. Estaremos de acuerdo en que negar el dolor, ocultar su existencia a la ayuda profesional o manipularlo constantemente no permitirá al cuerpo ejecutar correctamente su curación.


4 fases

El primer paso, por obvio que resulte, esta en aceptar la realidad de la perdida, pudiendo asistir aquí a una reorganización de los esquemas del sujeto. Esta es la fase donde los bloqueos pueden hacer su aparición ante el shock producido por la desaparición, especialmente si ha sido súbita o no ha habido tiempo suficiente de despedirse. Encontraremos bloqueando dos mecanismos de defensa, el de negación, esto se manifiesta por ejemplo guardando todo exactamente igual que cuando la persona estaba viva mediante la intocabilidad de sus posesiones, como si fuera a volver en cualquier momento o, en el extremo contrario, produciendo una minimización del impacto del suceso (si es que existió vínculo) mediante una indiferencia a todas luces excesiva, seria continuar como “si no hubiese pasado nada”. Ambas posiciones suelen ser indicativas de un duelo no elaborado. Aquí se vuelven, por tanto, de especial importancia las acciones físicas y los rituales (funeral, carta de despedida, etc.) que ayudan a aceptar paulatinamente la irreversibilidad de la perdida. Asimismo existen tareas que trabajamos en psicoterapia que pueden ayudar a completar esta fase cuando la persona no ha tenido tiempo o no se ha despedido correctamenterituales de despedida tales como cartas al fallecido o reorganizaciones asociadas a objetos. La idea es ayudar al afectado a marcar un antes y un después, a cambiar, modificar o ejecutar algo que impresione sobre su mente la irreversibilidad del hecho.

En segundo lugar es preciso trabajar las emociones y el dolor. En muchas ocasiones la sociedad actual esconde o trata de minimizar todo lo relacionado con la muerte, al contrario de muchas sociedades más primitivas que resuelven de forma excelente y creativa estos procesos. Este hecho hace que a veces se tolere mal las manifestaciones de afecto negativo, que resultan absolutamente necesarias y en especial en estos casos: el dolor y la posibilidad de manifestarlo son necesarias. Refugiarse en idealizaciones, no ser capaz de una observación suficientemente imparcial de los sentimientos propios hacia la persona fallecida o tratar recurrir a drogas para anestesiar los estados emocionales disfóricos procedentes de los recuerdos acerca del finado, suele derivar en bloqueo y el hecho de evitar el duelo puede conducir, tarde o temprano, a un colapso o a la manifestación de sintomatología depresiva.

Tercera fase, se llega a una fase de adaptación: la persona atiende a un medio en el que el fallecido esta ausente y ha de volver a afrontar situaciones, lugares o tareas que ejercía con apoyo o deberá suplir a la persona que ha fallecido. Aquí debemos hacer especial hincapié en los modelos de familia patriarcales y en personas financieramente dependientes o con una autoestima basada en el cuidado de los demás. En estos casos, esta fase les resultara el paso más complejo, ya que por un lado hay que afrontar o suplir los recursos que proveía el fallecido y tratar, asimismo, de que el circulo social no se “queme” debido a las manifestaciones de pesar. Resulta  de gran importancia mantener los contactos sociales y buscar su apoyo puesto que es aquí donde pueden aportar más soluciones y dar más ayuda práctica además de apoyo emocional. En varias ocasiones se ha comprobado que las personas externas reaccionan mejor y prestan más apoyo a aquellos que encaran las perdidas o catástrofes de forma pro-activa. El aislamiento surgirá como la principal amenaza de esta fase del proceso, capaz de bloquear a la persona. Téngase en cuenta que estamos hablando también de la pérdida de un rol, que generalmente se ha estado desarrollando con la persona fallecida durante años y en una relación de complementariedad emocional, material o social no es extraño que la autoestima pueda resultar afectada de forma directa.

Cuarta fase. Finalmente es de esperar que si se han elaborado las fases anteriores correctamente la persona sea capaz de recolocar emocionalmente al fallecido, esta es la fase de continuar viviendo y puede prolongarse durante el resto de la vida de la persona; en el fondo es un punto y aparte a partir del cual el sujeto afectado puede reconstruir su vida y sus actividades, sin por ello dejar de recordar al ser querido. Esta es la serenidad que se busca al final de un proceso de duelo y no tiene un tiempo preciso de resolución, a pesar de lo que la literatura médica, psiquiatrica y psicológica han tratado de proponer acotando los periodos.

Cabe añadir que probablemente nos encontraremos con una serie de reacciones en estas fases, sintomatología que es perfectamente normal observar en una persona elaborando el duelo, sin por ello categorizarla como patológica: los sentimientos de ansiedad, de tristeza, la impotencia, las pesadillas e incluso las alucinaciones con el ser querido no son patológicas. El conocido sentido de presencia es una reacción del cerebro adaptándose a una perdida, hecho que debemos respetar dentro de un plazo de tiempo razonable. Hay que señalar también que no debe sorprender que las fases no sean lineales, así que hay que contemplar la posibilidad de regresiones o recaídas en fases anteriores, sin que esto implique que el trabajo se está haciendo erróneamente. Al contrario, puede dotar de conocimiento al paciente sobre si mismo y darse cuenta de donde le lleva cada línea de actuación, cada cadena de pensamientos, y ayudarle a vislumbrar donde puede necesitar más ayuda o nuevos recursos.

Ante estos procesos tan complejos, que se extienden, retraen, que parecen mejorar para luego volver atrás… ¿en que nos podemos basar para saber cuando las cosas no están marchando correctamente? Para saber cuando nos enfrentamos a un duelo mal elaborado, ya que resultaría burdo hacerlo con un limite temporal rígido (excepto en casos abiertamente muy extensos), podemos tomar una pauta simple: según mi experiencia es especialmente importante la existencia o sensación de bloqueo por parte del sujeto, esta es una de las mejores formas de detectarlo. Si la persona tras un tiempo no ha sido capaz de aceptar la perdida, continua actuando y hablando de la persona fallecida en presente, evita el tema con ansiedad extrema, se ha aislado del entorno o bien se ha visto muy limitada en sus capacidades… puedes hacerle la famosa pregunta que Francine Shapiro le hacía a sus paciente bloqueados con TEP: ¿qué hacías antes que ahora no puedes? Su respuesta nos puede dar grandes indicios de dónde se ha quedado estancado el proceso normal de duelo.

Respecto al uso de psicofármacos hay que señalar que resultaría un enfoque muy incorrecto administrar medicación antidepresiva por normaLo más recomendable puede llegar a ser alguna medicación pautada y temporal dedicada a paliar la sintomatología ansiosa o problemas directos como el insomnio. El duelo no es necesariamente productor de una depresión y esta no podrá ser tratada de forma correcta mediante psicofarmacología hasta que este esté debidamente procesado y elaborado.


¿Quién puede ayudarme a afrontar una muerte?

Los profesionales implicados en estos procesos pueden ser desde profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos…) hasta grupos de apoyo informales en los que los afectados se sientan cómodos o identificados y puedan compartir experiencias comunes, a ser posible con un miembro profesional para guiar y redirigir. Resulta más conveniente evitar decididamente cualquier grupo con posible deriva sectaria (grupos espiritistas o místico-mágicos) que aprovechen el estado de inestabilidad emocional de los afectados para fines económicos, no solo por la perdida de dinero, sino también por las consecuencias para el estado mental del individuo, ya que estos grupos suelen estar fundamentados en creencias irracionales que más que ayudar bloquean el correcto proceso de duelo. Hoy está comprobado que la actuación conjunta de profesionales y grupos de autoayuda correlaciona, además, con menor probabilidad de trastornos mentales y psicosomáticos en el futuro.


La frustración en los procesos de duelo

Por último, remarcar que no debemos perder de vista el potencial nivel de frustración que en muchas ocasiones percibirán tanto los profesionales como los voluntarios, pudiendo dedicar muchas sesiones al acompañamiento o a la escucha activa. Es muy importante respetar los tiempos, ya que las circunstancias de cada persona, y en especial las del fallecimiento, pueden producir manifestaciones tan variadas que podemos toparnos con la culpa o la rumiación (se piensa una y otra vez cómo pudo haber evitado la muerte), con sentimientos de fuerte injusticia (como la muerte de un hijo pequeño) que pueden llevar a un replanteamiento de valores y creencias espirituales, aspecto que es prioritario respetar independientemente de la confesión religiosa del terapeuta o de la institución que provee la ayuda. También podríamos observar un desarrollo muy distinto en casos donde persiste la incertidumbre del deceso (en las declaraciones de fallecimiento por desaparición) todo ello resulta en un abordaje distinto, idiosincrásico y muy individualizado, que aun pasando por las fases que hemos comentado debe centrarse en conseguir paulatinamente la reincorporación en los niveles mental, social y laboral, junto con un trabajo psicológico y de acompañamiento supervisado por profesionales cuando sea necesario o evidente el bloqueo.

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La muerte

La muerte de una persona con la que manteníamos un vínculo difícil (y sin resolver) puede precipitar con frecuencia un duelo patológico. El uso de la silla vacía facilita, en algunos de los casos, un cierre simbólico del conflicto que alivia el malestar y la sensación de culpa.

La muerte (a veces referida por los eufemismos deceso, defunción, fallecimiento, óbito, expiración, perecimiento, fenecimiento, cesación) es un efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello el fin de la vida.​ Puede producirse por causas naturales (vejez, enfermedad, …

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La ideación suicida

La presencia de ideación suicida es común en el trastorno adaptativo, especialmente en el de expresión mixta (ansiedad y depresión subclínicas y reactivas a un hecho adverso), pese a que con frecuencia pasa inadvertida por su consideración como un problema menor de salud mental.

La ideación suicida es altamente prevalente en pacientes con trastorno depresivo mayor. Dentro de los factores de riesgo para ideación suicida se identifican elementos de dominio tanto clínico como psicosocial que deben ser abordados con especial cuidado en pacientes con este diagnóstico al momento de hacer una evaluación de riesgo.

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Síndrome de Cotard

CREER ESTAR MUERTO

El Síndrome de Cotard es un trastorno delirante, en el cual la persona afectada niega su propia existencia o considera que podría estar muerta. En ocasiones se acompaña de alucinaciones olfativas y cenestésicas que sugieren estar experimentando un proceso interno de putrefacción.

El síndrome de Cotard, también llamado delirio de negación o delirio nihilista, es una enfermedad mental relacionada con la hipocondría. El afectado por el síndrome de Cotard cree estar muerto (tanto figurada como literalmente), estar sufriendo la putrefacción de los órganos o simplemente no existir.

 

 

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SUICIDARME

Terapia. A veces la única manera de encontrarnos a nosotros mismos, es la terapia. Saber y aceptar que necesitas terapia es crucial para tu salud mental. Que vayas a terapia no significa que estés “loco”, por el contrario, debes entender que todos, en algún punto de la vida, necesitamos alguien con quien hablar y que nos ayude a comprender cuál es el camino. No me lo tomes a mal, esto no significa que vas a ir donde un analista o psicólogo y que “mágicamente” las soluciones van a venir a tu vida (o que el terapeuta te va a dar las soluciones en una pastilla, o en la primera sesión). No, no funciona de esta manera. Pero al menos vas a encontrar un apoyo, y alguien que NO te juzga (porque es su trabajo el aceptarte como eres). Así será mucho más sencillo que puedas “encontrarte” a ti mismo y tendrás el “permiso” de ser quien eres.

Apoyo: Mi familia nunca se enteró de lo que me sucedía (¿Tal vez en tu caso es diferente? En retrospectiva, me hubiese gustado que lo supieran, pero para ellos la depresión, el suicidio y otros son temas tabú y no quería ponerlos en esa posición). Ellos nunca supieron acerca de mi depresión (aunque pienso que sospechaban). Ahora, de mis ideas acerca del suicidio NUNCA. A excepción de mi expareja y mi doctor de aquella época, quienes eran los únicos que sabían al respecto. No estoy orgullosa de la manera en como se enteraron, pero, así es como sucedió, y no vale la pena contarlo (por ahora). La cosa es que a pesar de que mi ex pareja buscaba ayudarme (al igual que mi doctor), ellos no eran las personas adecuadas. Así que, lo que necesitas es alguien que comprenda, que no se asuste facilmente y que decida (así sea a regañadientes), hacerce “cargo” de ti. Es complicado de explicar, pero el hecho ACEPTAR que NO ERES CAPAZ de pensar claramente, y que necesitas alguien más haga esto por ti, Y PERMITAS QUE TE AYUDEN, te quitará un gran peso de encima. Si no puedes contar con tu familia, busca amigos. Probablemente ellos son el apoyo que necesitas.

Un descanso de esa vida asfixiante que te abruma. ¿Puedes tomarte unos días libres para ti? Digo, ¿tienes trabajo? ¿Estudias? ¿Puedes tomarte al menos un fin de semana para ti mismo, tu solo en algún lugar? Si no es así, preguntate ¿por qué no puedes? ¿Es que no puedes o no quieres? ¿Es que te cuesta dejar aquello que estás haciendo? ¿Tienes mucha responsabilidad? ¿Eres la única/único que mantiene a tu familia? Si es así, tienes otro gran problema. No necesariamente porque no puedes tomarte un descanso, sino porque piensas que no puedes, o que no lo mereces. Apenas te decidas, y por tu propia salud mental, tómate un descanso de ser tú (esa persona a la que quieres matar), y ve al paso siguiente.

Pensar. Esta es la parte más difícil de todas. ¿Qué es lo que NO te gusta de tu vida? ¿Qué es lo que harías si tuvieras recursos ilimitados (por ejemplo un millón de dólares)? ¿Estás listo para dejar de sentir pena por ti mismo y aceptar que el poder de cambio está en tus manos? Si es así, ve al siguiente paso.

Información. La información es la clave. Necesitas entender lo que te sucede y lo necesitas ahora. Lee sobre tu situación, porque solo así te darás cuenta de que no eres el único, no estás solo, no es el fin del mundo. Conoce a tu enemigo (en este caso los pensamientos suicidas). Esa es incluso me parece que una táctica para la guerra, así que deja de tenerle miedo y enfréntalo

Un Propósito. NO el que los demás te han dado, definitivamente NO lo que otros piensan que es correcto para tu vida, sino el que tú quieres para ella. Busca hasta encontrar aquello que amas. Y deja atrás aquello que ya no amas. Ahí está la clave.

Escribir. Escribir ayuda muchísimo cuando buscamos controlar los pensamientos suicidas o cuando queremos al menos intentar hacerlo. Escribir es catártico, así que podemos intentarlo y dejar de un lado los pensamientos acerca de suicidio, tranquilos en un pedazo de papel (por supuesto que es mejor si un terapeuta calificado o profesional de la salud nos lo recomienda). En todo caso, la escritura, al igual que el hablar con alguien de lo que nos sucede, ayuda a que los pensamientos “malos” sean más manejables.

Datos Interesantes:

Shrira, I. & Foster, J. (2009) The occupation with the highest suicide rate (La ocupación con la más alta tasa de suicidio). Psychology Today. Recuperado de: https://www.psychologytoday.com/blog/the-narcissus-in-all-us/200908/the-occupation-the-highest-suicide-rate


Sobre Verónika Decide Morir (también hay una película, en caso de que no quieras leer el libro.
Freire, E. (2014). Universidad de la República, Uruguay. El bullying y su relación con el suicidio adolescente.
Si buscas ayudar a alguien que pasa por esta situación, tal vez te sirva este artículo: Por qué las personas quieren morir?, el suicidio y sus causas (https://www.conociendotumente.com/salud-y-bienestar/depresion/por-que-las-personas-quieren-morir-el-suicidio-y-sus-causas/)

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Nada mata más rápido la vida sexual que una pareja que se niega a salir de su zona de confort

Dicho de otra manera”, puntualiza Cox, “es muy probable que una mujer que nunca se haya masturbado, no haya tenido un orgasmo en su vida. Muchas lo evitan por vergüenza y por falta de intimidad, pero el esfuerzo de buscar unos minutos para experimentar con sus genitales y localizar zonas de placer tiene sus recompensas. Es fundamental hacernos un mapa sexual individual y aprendernos el camino al dedillo –nunca mejor dicho–, para saber guiar a nuestras parejas de cama.


Nunca empiezan el sexo
Es bastante más común de lo que cualquier mujer quiera admitir, pero el hecho es que casi siempre son ellos quienes demandan sexo. Sin embargo, sentirse poderosas, atractivas y sexis al sentarse de pronto sobre ellos en el sofá, bajar sus pantalones o desabrochar sus cinturones, puede conducir a relaciones sexuales bastante más placenteras y lujuriosas que esperar en la cama a que se nos echen encima.

El sexo rutinario y repetitivo mata la pasión. Iniciar las relaciones sexuales cuando no suele, puede aumentar la libido para ambos. Es conveniente dar el primer paso tan a menudo como sea posible, recomienda Cox, quien exagera que las mujeres toman la iniciativa “incluso cuando en realidad no desean tener sexo”.


Vergüenzas intermitentes
Un minuto están gimiendo y gimiendo llenas de lujuria desenfrenada y al siguiente totalmente calladas porque les da apuro el ruido”, ejemplifica la sexóloga. Una especie de coitus interruptus en el que lo mismo son las chicas más picantes y lanzadas del planeta que se tapan los senos con la sábana para que no se vea su cuerpo desnudo.

Las anécdotas embarazosas sobre sexo abundan por doquier, y no es de extrañar teniendo en cuenta la inmersa cantidad de personas a las que les cuesta dejarse llevar y se centran más en las velas, las sábanas de raso y en si la lencería de turno comprada específicamente para la ocasión está bien o mal colocada. Son muchas las mujeres a las que les cuesta desinhibirse y se sienten cohibidas, pero, en serio: ¿de verdad creéis que en ese momento a alguien le importa que vuestra ropa interior no conjunte, que no estéis totalmente depiladas o que la piel de tus muslos no sea tersa y firme como la de los anuncios de cremas anticelulíticas?

Iniciar las relaciones sexuales en un momento inesperado puede aumentar la libido para ambos

El mal aliento, las risas nerviosas, los sonidos que salen de nuestros orificios… Hay tantos desastres potenciales en cualquier relación sexual que tendríamos que evitar practicar sexo si pretendemos mantenernos siempre perfectos”, comenta Cox. Ha llegado el momento de olvidarnos de los tapujos, empezar a relajarnos y, de una vez por todas, disfrutar de una vida sexual a lo grande.

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EL RIESGO DE QUE EL SEXO PROVOQUE MUERTE SÚBITA

Una investigación revela que es la causa de algunos casos de muerte por un paro cardíaco repentino

El riesgo de que el sexo provoque muerte súbita es bajo
La muerte súbita es la aparición repentina e inesperada de una parada cardiaca en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado. Su principal causa es una arritmia cardiaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. Entre las causas que lo pueden producir está la realización de grandes esfuerzos, y de hecho son bien conocidos los trágicos casos que se han producido entre deportistas. Por ese motivo, mucha gente se pregunta si este síndrome se puede producir también al mantener relaciones sexuales.

Y la respuesta es que sí, aunque el riesgo de que esto ocurra es realmente bajo. Así se deduce de los resultados de un estudio realizado por especialistas del Heart Rhythm Center at the Cedars-Sinai Heart Institute, en Los Ángeles. Los autores del informe analizaron 4.500 casos de pacientes que sufrieron muerte súbita y descubrieron que tan solo el 0,7% (es decir, unos 34 casos) había sucedido mientras se mantenían relaciones sexuales o en las dos horas siguientes.

Además, el 94% de los casos les habían sucedido a varones, la mayoría de los cuales se encontraban en la franja de edad comprendida entre los treinta y los sesenta años. Se podría estimar, por tanto, que de cada cien casos de muerte súbita entre varones, uno está vinculado a la práctica del sexo, mientras que la incidencia entre las mujeres sería de uno entre mil. De todas formas los investigadores también detectaron que en la mayoría de los casos aunque el coito había sido el detonante, existían cardiopatías previas o la personas había consumido sustancias tóxicas.