Test de Personalitat

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El trabajo emocional

La inteligencia emocional será la base del éxito laboral en el futuro


Disponer de una buena inteligencia emocional ayudará en el futuro a encontrar trabajo en un mundo en que los oficios técnicos irán, poco a poco, siendo fagocitados por la robótica. La perspectiva de un trasvase masivo de puestos de trabajo hacia las máquinas inquieta a quienes estudian el funcionamiento del mercado laboral. La solución se enmarca en el ámbito de lo que se denominan capacidades blandas, emocionales. Son «habilidades que la tecnología nunca va a dominar». Y así se abre la puerta a una nueva veta de empleo.

Las habilidades blandas podrían reforzar, por un lado, trabajos ya existentes y, por otro, configurar nuevas modalidades de empleo. El trabajo emocional es aquel en el que los sentimientos integran las competencias de un profesional, tanto a la hora de gestionar equipos como de atender al público o de asistir a personas enfermas o dependientes. Se desarrolla en una doble dirección, se aplica para generar cierto estado anímico en el cliente (o paciente) y para gestionar inquietudes y malestares del propio trabajador.

La base es la empatía. La comprensión sincera del otro permitirá que, ante situaciones de conflicto, el profesional comprenda el fondo que levanta la indignación o turbación de una persona y pueda lidiar directamente con ese aspecto. También al contrario: si se abre un entendimiento, el cliente empatizará más fácilmente con el trabajador. Comprender las emociones ajenas supone comprender las necesidades de un individuo y humanizarlo.

Sin embargo, adquirir y, sobre todo, desplegar estas competencias exige un cambio radical en cómo se diseñan los puestos de trabajo. ¿La razón? Urgiría gastar mucho tiempo en aspectos intangibles y no medibles. Justo la orientación contraria a la que promueven las políticas actuales. Los dependientes de los comercios funcionan, cada vez más, como máquinas expendedoras. Ocurre en todos los sectores, incluso en grandes librerías que presumían del asesoramiento literario como marca de identidad. Se reduce el personal, se precarizan los contratos: se trabaja a destajo y se quiebra, en consecuencia, la interlocución sosegada entre cliente y el librero.

En el sector sanitario y de cuidados estas habilidades se tornan absolutamente insoslayables. Guadalupe Sánchez, de la Escuela Universitaria de Enfermería y Terapia Ocupacional de Terrassa, escribió una tesis titulada Las emociones en la práctica enfermera. «Si la relación interpersonal entre los enfermeros y el paciente no genera una conexión emocional, cuidar con una perspectiva integral es muy complicado: podemos cuidar la enfermedad, pero no a la persona, que es más que su cuerpo», explica a Yorokobu.

El trabajo emocional, según Sánchez, beneficia a la actividad sanitaria en diversas dimensiones. «Lo que más valora la gente es el tipo de trato que ha recibido del personal sanitario. Tenemos muchos problemas porque algunos tratamientos se inician y después se abandonan. Hay estudios que señalan que cuando los médicos o enfermeros conectamos emocionalmente, se producen menos casos de abandono precoz del tratamiento y, por tanto, menos recaídas», expone.

En su opinión, estos comportamientos contribuirían a desatascar las urgencias. «En el momento en que atiendes mejor a la gente y disminuye su nivel de estrés, ansiedad o miedo, posiblemente habrá menos interconsultas innecesarias en urgencias y centros de atención primaria. Un ejemplo: las urgencias pediátricas están abarrotadas de angustia de padres más que de patologías pediátricas». Llevar a cabo una buena asistencia emocional «es imposible sin tiempo, requiere mirar a los ojos, escuchar activamente, poder acompañar». Precisamente, la posesión que más anhela el personal sanitario es el tiempo.

¿Pero cómo repercutiría en las emociones de los profesionales? Los trabajadores, como sistema de protección, aplican la llamada distancia terapéutica. Con ella, se pretende evitar que los dramas personales del paciente les afecten negativamente. Para Sánchez, actualmente carecemos de herramientas para eliminar esta necesidad de abstracción y aprender a manejar las emociones. En tal caso, «la relación terapéutica sería bidireccional; también te ayudaría a crecer como persona y como profesional».

>. Profesional de Salud Mental

PSICÓLOGO. Por muy competente que sea una IA, no llegará, a corto plazo, al nivel de comprensión que tenemos los humanos.

Como vemos hasta ahora, y también en este caso, el punto principal es la subjetividad. Los expertos en salud mental como los psicólogos o los psiquiatras serán los últimos trabajos a los que los robots podrán acceder. Por muy competente que sea una IA, no llegará, a corto plazo, al nivel de comprensión que tenemos los humanos.

Rumiación

La rumiación del pensamiento

La rumiación es un proceso cognitivo en el que se observa la irrupción de un pensamiento recurrente, generalmente de contenido adverso. Consume muchos de los recursos atencionales disponibles, por lo que atenúa la orientación hacia la experiencia directa del momento presente.

La rumiación del pensamiento es el fenómeno psicológico que aparece cuando nuestro foco de atención se queda «enganchado» en un elemento real o imaginario que nos produce estrés y malestar.
El pensamiento rumiativo es un patrón mental obsesivo en el que una persona oscila entre los distintos aspectos de una cuestión, pasando de un pensamiento a otro sin soluciones.
Rumiaciones, preocupaciones, pensamientos obsesivos… … Darle vueltas obsesivamente a los pensamientos, además de alejarnos de la realidad al colocarnos en un futuro casi siempre catastrófico, genera una gran ansiedad y en ocasiones, puede llevar a la persona hasta la depresión.

Adaptación académica

El control de los impulsos y la capacidad para demorar recompensas

Son aptitudes que requieren de cierta maduración neurológica, especialmente en lo relativo a las funciones ejecutivas (vinculadas a la corteza prefrontal). En niños, son predictores de buena adaptación académica.

Programas terapéuticos pueden llevar a que los niños y adultos con problemas de autocontrol (por ejemplo un niño hiperactivo o con problemas conductuales o un adicto a una sustancia) sean más capaces de conseguir la demora de gratificación. El uso de metáforas, de autoinstrucciones y de la exposición en imaginación también puede ser de utilidad.

Por norma general niños menores de cuatro años no eran capaces de demorar la búsqueda de satisfacción. Ello se debe entre otras cosas a la falta de desarrollo de su lóbulo frontal, el cual no alcanza su máximo nivel de desarrollo hasta la edad adulta.

Asimismo, aunque hay cierto componente innato se ha observado que se trata de una habilidad que puede entrenarse.

El Síndrome de Proscuto

El secreto de mi éxito, fue rodearme de  personas mejores que yo

El Síndrome de Proscuto describe a aquellos que, al sentirse desbordados por el talento de los demás (compañeros de trabajo e incluso miembros de su propia familia), articulan una conducta que persigue el menosprecio y degradación de sus méritos. Suelen vivir en la mediocridad.

Cuando hablamos del Síndrome de Procusto hablamos de la incapacidad para reconocer como válidas ideas de otros, el miedo a ser superado profesional o personalmente por otros, la envidia

El Procusto está dominado por el miedo a perder su poder. Esto le genera una baja autoestima. En definitiva, un cóctel difícil de asimilar que origina toda la conducta por MAL pensar. (*)

Y si alguna vez has actuado como un Procusto (no te sientas mal por ello… es más común de lo que parece)… eres tú quien tiene su desarrollo profesional y personal frente a ti, pero no lo estás aprovechando debido precisamente a tu síndrome, tan limitante como limitador.

(*) MAL pensar: «creo que controlando a los demás y estancándoles, voy a conseguir mantener mi poder y mi estatus, ya que esto es lo único que importa«.

Hábitos

Práctica habitual

Todo hábito (tabaquismo, p.e.) se construye sobre una inercia que queda impresa en la cotidianidad, integrándose en el normal desarrollo del día a día. Abandonarlo supone, por tanto, resistir a los condicionamientos que auspiciarán (generando cierto malestar) su reinstauración.


«el hábito de la lectura es muy recomendable; el hábito de fumar es muy perjudicial; la simple variación de algunos malos hábitos alimentarios puede resultar muy beneficiosa para la salud»

Proceso de asentar nuestra identidad

asentar nuestra IDENTIDAD

La búsqueda de una etiqueta con la que describir quiénes somos resta incertidumbre al proceso de asentar nuestra identidad, pero a costa de sacrificar los matices que nos hacen únicos. Nadie puede ser reducido a un diagnóstico, pues ello implicaría un proceso de deshumanización.

Identidad y Personalidad son dos conceptos que van unidos: uno es y se diferencia de los demás por esa consciencia de ser único y diferentes del resto. La identidad se correspondería a quién es, como se ve esa persona como diferente del resto; la personalidad se correspondería a cómo se comporta.

Mientras que en el caso de una actividad de identidad psicológica colectiva se produce a nivel del individuo, una conciencia colectiva se describe escenarios en los que una pluralidad de personas que ya no actúan en autonomía forman parte de una red que posee sus propias características psicológicas y agencia.

8 tipos de inteligencia

Inteligencias múltiples de Gradner: 8 tipos de inteligencia
La investigación de Howard Gardner ha logrado identificar y definir hasta ocho tipos de inteligencia distintas. Vamos a conocer de manera más detallada cada una de las inteligencias propuestas por la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner a continuación.


► Inteligencia lingüística
La capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarnos con los demás es transversal a todas las culturas. Desde pequeños aprendemos a usar el idioma materno para podernos comunicar de manera eficaz.

La inteligencia lingüística no solo hace referencia a la habilidad para la comunicación oral, sino a otras formas de comunicarse como la escritura, la gestualidad, etc.

Quienes mejor dominan esta capacidad de comunicar tienen una inteligencia lingüística superior. Profesiones en las cuales destaca este tipo de inteligencia podrían ser políticos, escritores, poetas, periodistas, actores…


► Inteligencia lógico-matemática
Durante décadas, la inteligencia lógico-matemática fue considerada la inteligencia en bruto. Suponía el axis principal del concepto de inteligencia, y se empleaba como baremo para detectar cuán inteligente era una persona.

Como su propio nombre indica, este tipo de inteligencia se vincula a la capacidad para el razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos. La rapidez para solucionar este tipo de problemas es el indicador que determina cuánta inteligencia lógico-matemática se tiene.

Los célebres test de cociente intelectual (IQ) se fundamentan en este tipo de inteligencia y, en menor medida, en la inteligencia lingüística. Los científicos, economistas, académicos, ingenieros y matemáticos suelen destacar en esta clase de inteligencia. Asimismo, los ajedrecistas también requieren de capacidad lógica para desarrollar estrategias de juego mejores a las de su oponente, y a su vez anticipar sus movimientos.


► Inteligencia espacial
También conocida como inteligencia visual-espacial, es la habilidad que nos permite observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas. En esta inteligencia destacan los ajedrecistas y los profesionales de las artes visuales (pintores, diseñadores, escultores…), así como los taxistas, que deben poseer un exquisito mapa mental de las ciudades por las que transitan.

Las personas que destacan en este tipo de inteligencia suelen tener capacidades que les permiten idear imágenes mentales, dibujar y detectar detalles, además de un sentido personal por la estética. En esta inteligencia encontramos pintores, fotógrafos, diseñadores, publicistas, arquitectos, creativos…


► Inteligencia musical
La música es un arte universal. Todas las culturas tienen algún tipo de música, más o menos elaborada, lo cual lleva a Gardner y sus colaboradores a entender que existe una inteligencia musical latente en todas las personas.

Algunas zonas del cerebro ejecutan funciones vinculadas con la interpretación y composición de música. Como cualquier otro tipo de inteligencia, puede entrenarse y perfeccionarse.

No hace falta decir que los más aventajados en esta clase de inteligencia son aquellos capaces de tocar instrumentos, leer y componer piezas musicales con facilidad.


► Inteligencia corporal y cinestésica
Las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para expresar ciertas emociones representan un aspecto esencial en el desarrollo de todas las culturas de la historia.

La habilidad para usar herramientas es considerada inteligencia corporal cinestésica. Por otra parte, hay un seguido de capacidades más intuitivas como el uso de la inteligencia corporal para expresar sentimientos mediante el cuerpo.

Son especialmente brillantes en este tipo de inteligencia bailarines, actores, deportistas, y hasta cirujanos y creadores plásticos, pues todos ellos tienen que emplear de manera racional sus habilidades físicas.


► Inteligencia intrapersonal
La inteligencia intrapersonal refiere a aquella inteligencia que nos faculta para comprender y controlar el ámbito interno de uno mismo en lo que se refiere a la regulación de las emociones y del foco atencional.

Las personas que destacan en la inteligencia intrapersonal son capaces de acceder a sus sentimientos y emociones y reflexionar sobre estos elementos. Según Gardner, esta inteligencia también permite ahondar en su introspección y entender las razones por las cuales uno es de la manera que es.

Por otro lado, tanto saber distanciarse de la situación para desdramatizar eventos con un impacto emocional negativo como saber identificar los propios sesgos de pensamiento son herramientas muy útiles tanto para mantener un buen nivel de bienestar como para rendir mejor en diferentes aspectos de la vida.


► Inteligencia interpersonal
La inteligencia interpersonal nos faculta para poder advertir cosas de las otras personas más allá de lo que nuestros sentidos logran captar. Se trata de una inteligencia que permite interpretar las palabras o gestos, o los objetivos y metas de cada discurso. Más allá de el contínuum Introversión-Extraversión, la inteligencia interpersonal evalúa la capacidad para empatizar con las demás personas.

Es una inteligencia muy valiosa para las personas que trabajan con grupos numerosos. Su habilidad para detectar y entender las circunstancias y problemas de los demás resulta más sencillo si se posee (y se desarrolla) la inteligencia interpersonal. Profesores, psicólogos, terapeutas, abogados y pedagogos son perfiles que suelen puntuar muy alto en este tipo de inteligencia descrita en la Teoría de las Inteligencias Múltiples


► Inteligencia naturalista
Según Gardner, la inteligencia naturalista permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados al entorno, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o los fenómenos de la naturaleza.

Esta clase de inteligencia fue añadida posteriormente al estudio original sobre las Inteligencias Múltiples de Gardner, concretamente en el año 1995. Gardner consideró necesario incluir esta categoría por tratarse de una de las inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano (o cualquier otra especie) y que ha redundado en la evolución.


Hay que señalar que aunque para Gardner este tipo de inteligencia se desarrolló para facilitar el uso creativo de los recursos que nos brinda la naturaleza, actualmente su uso no solo se limita a los entornos en los que no hay construcciones humanas, sino que estos últimos también podrían ser «explorados» de la misma forma.

Dime cuánto sexo tienes y te diré tu cociente intelectual

Ayuda a quemar calorías, aumenta la segregación de la hormona de la felicidad, mejora la calidad del sueño e incluso, refuerza nuestro sistema inmunológico. Conoces algunos de los grandes beneficios de disfrutar de una placentera sesión de sexo, pero te faltaba éste: nos hace más inteligentes.

Entre otras cosas, disfrutar de un orgasmo reduce nuestros niveles de estrés y despeja nuestra mente. Supuestos que llevaron a un equipo de investigadores de Maryland y Corea del Sur a plantearse si estos factores podrían también influir en nuestra capacidad intelectual. Y la respuesta es abrumadoramente positiva. Resulta que tener una vida sexual activa mejora nuestras capacidades cognitivas mucho más de lo que imaginábamos.


Un placer inteligente

El estudio publicado en la revista Hippocampus demostró que el sexo aumentaba la estimulación cerebral hasta más de 24 horas después de haber disfrutado del encuentro. Los científicos encontraron que mantener relaciones sexuales aumenta la neurogénesis (la producción de nuevas neuronas) en el hipocampo, zona en la que se forman los recuerdos a largo plazo, consiguiendo un mayor desarrollo cerebral.

Todo esto se explica en torno a la palabra de moda desde hace décadas: el estrés. Cuando estamos estresados aumentan los niveles de cortisol y se reduce significativamente la mencionada neurogénesis, por lo que cada neurona que perdemos no encuentra sustituta. Sin embargo, si disfrutamos de experiencias estresantes positivas como el sexo o el ejercicio físico aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro mejorando los niveles de oxígeno, despejando nuestra mente y poniendo en marcha la producción de neuronas de nueva generación.

Así, alcanzar el clímax ayuda a que las células del cerebro crezcan y, en consecuencia, nos hace más listos e inteligentes. Pero ojo, porque el efecto no dura de por vida…