La clau de la felicitat

– Les connexions socials ens beneficien i la solitud ens mata. Marian Rojas Estapé, que repassa l’estudi de Waldinger al seu llibre Cómo hacer que te pasen cosas buenas (Espasa), explica que “les persones amb més vincles amb família, amics o la comunitat són més felices, més sanes, viuen més temps que les persones que tenen menys relacions. La solitud ha demostrat ser profundament tòxica”.

– El més important no és el nombre de vincles socials, sinó la qualitat d’aquests vincles, i com més propers, més important resulta que siguin de qualitat. “Viure immersos en un conflicte resulta perjudicial per a la salut. Els matrimonis molt conflictius o sense afecte són molt perniciosos. I el contrari, viure amb relacions bones i càlides, proporciona protecció”.

– Les bones relacions no només protegeixen el cos, sinó també el cervell. “Tenir més vincles segurs amb una altra persona durant la vellesa ens aporta protecció i els records d’aquestes persones es mantenen nítids durant més temps (tenen més bona memòria durant més temps)”.

Las claves para una relación afectiva duradera

A menudo pensamos que nuestra relación será la excepción, que nuestro actual amor es el definitivo y que a esa persona a la hoy estamos cogiendo de la mano la querremos hasta el final de los días. Pero lo cierto es que la mayoría de las parejas no serán “felices para siempre”. No hace falta mirar mucho más allá de nuestro entorno para observar que cada vez hay más rupturas y más descalabros emocionales.

Cuando esto ocurre y llega la separación, tendemos a atribuir el fracaso a las “incompatibilidades insalvables”. Pero si hacemos el esfuerzo de analizar con perspectiva nuestras relaciones pasadas, en la mayor parte de los casos llegaremos a la conclusión que lo que ha faltado es tener presente las bases, conocer los pilares realmente importantes en una relación de pareja y trabajarlos a lo largo de la relación.

Más allá de la pasión

La (relativa) importancia del sexo

Antiguamente, todas estas reflexiones y planteamientos no existían porque la relación y el matrimonio eran vistos como un pacto social, un contrato. No fue hasta más adelante cuando los compromisos de pareja empezaron a ser fruto del vínculo emocional y el amor.

Pero hoy en día a menudo estamos yendo al otro extremo: creemos que la pasión y el sexo desenfrenado pueden con todo y es lo más importante en una relación. Tampoco es así.

Un grupo de investigadores británicos ha entrevistado a unas 4.494 personas de entre 18 y 65 años para saber qué funciona y qué destruye una relación de pareja. En esta investigación se preguntó a todos los participantes cuáles eran las diez cosas que más les gustaban de su relación de pareja. Y resulta que el sexo no apareció en la mayoría de las respuestas.

Claves para que el amor sobreviva

Del romance al compañerismo

Una de la conclusiones del estudio es que para lograr que el amor sobreviva y que la relación perdure es fundamental superar la transición del romance al compañerismo. Es decir, sobreponerse al síndrome de estrés posromántico.

Los diez aspectos imprescindibles que valoraban los entrevistados para tener una relación sana y duradera fueron:

1.- Reír juntos

2.- Compartir valores e intereses

3.- Ser los mejores amigos

4.- Sentirse cuidados y apoyados

5.- Sentirse seguros

6.- Ser felices

7.- La confianza

8.- Compartir una relación cercana

9.- Hablar y escuchar

10.- Estar enamorado y ser amado

Un trabajo diario

Los hábitos para que una relación dure

A través de las respuestas recibidas, los investigadores llegaron a la conclusión de que hay muchos aspectos que apreciamos en una relación mucho más que la frecuencia con la que tenemos encuentros sexuales, siempre que estos sean de calidad. Y, por ende, los hábitos para conseguir los diez aspectos nombrados son:

1. Decir “gracias”, tener en cuenta los esfuerzos del otro y tener gestos positivos.

2. Una comunicación sana y positiva, tanto del día a día como de la parte emocional.

3. Hacer detalles sorpresa y tener generosidad hacia el otro.

4. Compartir las tareas de casa y las responsabilidades de forma equitativa.

5. Expresar las emociones de amor hacia el otro; decir “te quiero” como una reafirmación de los sentimientos.

6. Compartir valores, gustos, aficiones, intereses, etcétera. Tener cosas en común.

7. Tener un sentido del humor común

Con todas estas conclusiones, podemos observar que para que una relación funcione es necesario un esfuerzo constante en el día a día para trabajar y conseguir una afinidad, compartir el sentido del humor, generar una admiración mutua y demostrar el afecto.

¿Cuál es el secreto de una vida erótica feliz?

La clave está en moderar las expectativas y trabajarnos la relación día a día, sugiere un reciente estudio.

¿Cuál es el secreto de una vida erótica feliz?

Un estudio publicado el pasado noviembre en la revista Journal of Personality and Social Psychology trataba de resolver esta pregunta desde una perspectiva diferente. En lugar de centrarse en las conductas eróticas concretas que nos llevan a sentirnos felices, investigaba las expectativas que tienen las personas y su posibilidad de verlas satisfechas.


MIDE TU INTELIGENCIA SEXUAL

Los autores de la investigación, de la Universidad de Toronto (Canadá), dividieron a los participantes –tanto homosexuales como heterosexuales– en dos grupos diferenciados. Por una parte, aquellos que creen en que el destino les deparará el encuentro con alguien con quien desde el principio tendrán una conexión erótica perfecta y compenetrada. Por la otra, quienes piensan que las relaciones hay que trabajárselas y que la compenetración sexual se consigue con esfuerzo, a lo largo del tiempo.

Los datos de las seis encuestas que hicieron a los 1.900 participantes del estudio mostraron que los segundos, aquellos que creen en el crecimiento sexual progresivo, tienen una vida erótica más feliz. El secreto, según estos investigadores, está en las expectativas que generan las creencias. Los que esperan el éxtasis inmediato se ven pronto decepcionados y se sienten infelices, mientras que los otros van mejorando poco a poco con el tiempo.

«La gente que cree en el destino sexual equipara automáticamente los problemas en la cama a los problemas en la vida de pareja en general», explica Jessica Maxwell, la experta que ha dirigido el estudio. «Pero tu vida sexual es como un jardín, que necesita ser regado y cuidado para que se mantenga florido». Lo de la predestinación se queda para las novelas románticas y las películas.