Cuando el sexo supone un suplicio

Una de cada diez mujeres sufre dolor en sus relaciones sexuales

Los ejercicios de suelo pélvico, la mejor terapia para el dolor vaginal
Los ejercicios de suelo pélvico, la mejor terapia para el dolor vaginal GETTY IMAGES

En el vaginismo se produce un espasmo que evita incluso la penetración. En la dispaurenia es la musculatura vaginal y cómo responde al pene lo que causa la dolencia. Casi el 10% de las mujeres sufre dolores durante el coito.

Maite no ha tenido buen sexo prácticamente nunca. Lo suyo no es una cuestión moral o religiosa, es algo tan sencillo como que ve las estrellas cada vez que lo intenta. Al principio pensó que sería un tema de lubricación, así que recurrió a aceites y geles para acompañar sus coitos. Conseguía así que el pene entrara sin problema, pero era llegar dentro y, literalmente, morirse del dolor. Da igual cómo estuviera y dónde se pusiera. Tenerlo dentro implicaba dolor. Primero, cambiaban de postura: de la del misionero a la del perrito, de esa a ponerse de lado. Venga lubricantes de todos los sabores y colores. Daba igual. Dolía. Mucho. A Maite le diagnosticaron dispaurenia después de un par de consultas, pero hasta que no ha hecho gimnasia vaginal no ha dejado de sufrir con sus relaciones sexuales. Con lo que todo eso conlleva.

El machaque no fue solo físico. La sensación de dolor era tan real como para dejar de intentarlo. Al final sus relaciones jamás eran tan buenas como le apetecía. Aprendió todo lo que le hizo falta en sexo no coital y se siente a la perfección con su actual pareja, pero, como a todas, a veces le apetece que el sexo sea de lo más convencional: «Nos inventamos de todo. Nos hicimos expertos en sexo tántrico para alcanzar el orgasmo sin penetración. Pusimos especial énfasis en el sexo oral. Nos deleitamos con masajes y cuidados de todo tipo, pero (suelta una carcajada antes de seguir hablando por teléfono) yo echaba de menos que me la metieran. «Hasta que Maite no tuvo esta pareja que ha entendido que hay un problema, su vida está plagada de hombres que la tachaban de «frígida» o que no entendían que no pudiera tener penetración de ninguna de las maneras.

La musculatura vaginal es la responsable de que una de cada diez mujeres sienta dolor al tener relaciones sexuales con coito. «El dolor en la vagina sucede por un mal funcionamiento muscular, ya sea por debilidad o por hipertono». «Se puede contraer mucho la vagina y no tener tonificado el músculo o se puede apretar más o menos y tener la musculatura hipertonificada. En ambos casos producirá dolor. Por eso es importante saber exactamente cómo es la dolencia para ejercitar los músculos que sean apropiados». La musculatura de la vagina va por libre. El trabajo es conjunto entre la terapeuta, que deberá calibrar la gravedad de la situación y elegir los ejercicios apropiados para tonificar adecuadamente la vagina, y la paciente. «El trabajo de la paciente será semanal. Tendrá que hacer los ejercicios apropiados que se le vayan marcando. Y el de la terapeuta, igual, porque los ejercicios se van adecuando conforme se progresa.»

La musculatura de la vagina va por libre

El vaginismo es diferente. En la dispaurenia, el pene llega a entrar y a incomodar a la mujer; en el vaginismo, la propia vagina de la mujer reacciona ante la presencia del pene y se bloquea. Realmente impide que pueda entrar siquiera. Pero el espasmo no se produce solo por una cuestión física, sino que es un compendio de factores que, sumados, provocan esta reacción. El bloqueo es también emocional. La mujer no quiere tener esa relación sexual aunque ni ella misma sea consciente de ese rechazo. Y su cuerpo actúa. Por eso el trabajo debe hacerse desde ambos frentes: psicológico y fisiosexológico. Explora cómo hacer frente al vaginismo, una disfunción que afecta al 12% de las mujeres en edad fértil. Desde Anvag recoge los testimonios de mujeres de todo el mundo que han superado el vaginismo con el tratamiento adecuado. Este es de los más completos: ejercicios de suelo pélvico, trabajo con juguetes sexuales y acompañamiento psicológico. En menos del 24% de los casos es una causa física la responsable del dolor.

El sexo puede y debe provocar todo tipo de sensaciones, salvo dolor. En ninguna de sus posibilidades. Y, cuando aparece, hay que erradicarlo como sea.

ACTIVIDAD SEXUAL Y DOLOR DE ESPALDA

Como hacer el amor -con cuidado- y sin dolor lumbar

¿Como saber si tu dolor es discal o facetario?

Hacia adelante. Estás provocando una flexión de tronco.
Si te duele, dolor discal.
Hacia atrás. Estás provocando una extensión de tronco.
Si te duele, dolor facetario.

Dolor lumbar discal

El dolor discal es típico de enfermos con “desgaste” discal.
Es más frecuente que el dolor facetario.
También es típico en pacientes que padecen  una hernia discal en fase aguda; el dolor característico de un ataque de ciática.


Dolor lumbar facetario

Quien tiene este tipo de dolor, es el que te cuenta, que en la cama no está bien, y que si un día intenta dormir por encima de sus posibilidades, su espalda se queja y debe levantarse de la cama.

El dolor facetario es el que padecen los enfermos que se benefician de la rizolisis. (sobre las Infiltraciones) .

Si  has leído  el informe de tu Resonancia lumbar y aparece componente facetario.


Normas de “uso”

  • “Calentar” no puede ser malo para ningún “deporte”. Los masajes como preliminares o los baños con agua templada obran maravillas “antes de”.
  • La tolerancia, la comunicación y el respeto mutuo debe ser máximo. Aún con dolor lumbar es posible tener relaciones sexuales satisfactorias. Y el placer proporcionado por un buen orgasmo, la liberación de endorfinas -hormonas que provocan bienestar- ayudaran a mitigar nuestro lumbago.
  • Te recomendaría que llegaras a un acuerdo con tu pareja y que al principio se practicara solo una postura sexual por acto. Así sería más fácil identificar las posturas que provocan dolor y las que no.
  • Recuerda que muchas veces el dolor aparece horas después de haber estado “practicando”…
  • Imaginación al poder con el mobiliario.
    Una dura mesa de cocina puede ser el testigo mudo de un tórrido encuentro. Como Jack Nicholson y Jessica Lange en el Cartero siempre llama dos veces.Y una silla alta -que mantenga la cadera a 90 grados- será un gran aliado para pacientes afectados de artrosis de cadera o operados de prótesis de cadera. (Comprobad la robustez de la silla… no vayamos a acabar en urgencias de trauma… Ehem ehem)

COMO AFRONTAR QUE NOS FALTEN SERES QUERIDOS EN NAVIDAD

La Navidad es sinónimo de luces, color, alegría, compartir y estar con la familia. Pero, muchas personas pueden sentirse fuera de lugar durante estas fechas y es que, tras la pérdida de un ser querido, la felicidad que sienten quienes están alrededor no es compartida.

No obstante, aunque muchas personas puedan decidir suprimir la celebración de la Navidad, esta puede suponer una ayuda para poder transitar el periodo de duelo de una mejor forma.


Algunos consejos que merece la pena llevar a cabo:

Hacer una reunión familiar

Antes de la celebración de la Navidad es importante que mayores, jóvenes y niños participen en una reunión familiar. Deben cumplirse tres normas «nadie interrumpe cuando uno habla, hay permiso para expresar sentimientos y todos deben tener su tiempo, niños incluidos».

El objetivo es evitar huir de la emoción de dolor y poder compartirla con el resto de la familia. Pues, como indica esta psicoterapeuta, parece que el dolor debe sufrirse en soledad, ya que expresarlo puede suponer un mal trago para los demás. Esto es un error. Expresar las emociones es el camino más corto para poder transitar por el duelo y afrontar esta situación.

Esta reunión unirá a todos los miembros de la familia y les permitirá llegar a una resolución satisfactoria sobre qué hacer durante estas navidades. Para ello, se pueden repasar las tradiciones (montar el árbol, construir el belén, realizar una comida familiar, hacer el amigo invisible…).

Tal vez, surja la idea de poner la foto de la persona fallecida en un lugar especial donde situar velas, flores o, incluso, dejarle una postal. Quizás, se desee guardarle un sitio en la mesa con una silla vacía. Formas simbólicas, pero sanas, de recordar a esa persona que permitirán transitar el duelo.

Prestar atención a las emociones de los niños

Los niños se dan cuenta de todo y ellos también tendrán que pasar su propio duelo. Por ello, es conveniente animarlos a participar en la reunión y en todas las tradiciones que se haya decidido que se van a hacer. Lo importante es ser sinceros con ellos y no ocultarles que la persona ha fallecido.

El hecho de que los niños vean a los adultos expresar sus sentimientos y les den, a ellos mismos, la oportunidad de hacerlo los hará fuertes y resilientes.

El miedo a expresar emociones o a hablar con honestidad de lo que ha sucedido, tan solo generará temor en los más pequeños. Un miedo que no sabrán gestionar y que les marcará en su vida adulta. Por lo tanto, es mejor cambiar esta manera de actuar ante una situación de pérdida de un ser querido.

Exponer la propia vulnerabilidad es muy sanador

Aunque se decida suprimir la celebración de las fiestas, al final, esto no es más que una huida al propio dolor que no desaparecerá hasta que se gestione de la manera adecuada. Por eso, los dos consejos anteriores son importantes, pues la familia estará más unida y se apoyará en este momento tan difícil.

El dolor es natural, pero reprimirlo y no expresarlo es perjudicial. No se debe sentir vergüenza por exponer la propia vulnerabilidad ante la familia, donde cada uno de sus miembros está pasando por su propio duelo. Tener a la persona que se ha perdido presente, expresarse, llorar y hablar con los niños puede aliviar el dolor.

Hacer todo esto permitirá valorar a quienes se tienen al lado hoy y a aprovechar el tiempo lo máximo posible sin excusas. La pérdida de un ser querido es una situación sumamente dura. No obstante, «las lágrimas de emoción ante la pérdida de un ser querido son la manifestación más natural de amor que los seres humanos tenemos».

5 motivos que causan la falta de deseo sexual

La falta de deseo sexual es un grave problema dentro de las relaciones de pareja que puede tener diferentes causas. Saber identificarlas y ponerles solución es importante para que la relación no se vea perjudicada. Algunas personas asocian esto a que a la pareja ya no le gustan o que hay otra persona. No obstante, existen razones que pueden provocar lo que se conoce, en términos médicos, como deseo sexual inhibido.

1. El estrés disminuye el deseo sexual

El estrés en España no deja de aumentar. En los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)hasta un 59% de los trabajadores sufre estrés derivado del trabajo. Sin embargo, a este hay que sumarle las responsabilidades familiares y problemas que pueden incrementarlo.

Todos estos factores a los que se les suma la falta de tiempo que dedicarle a la pareja, hacen que el estrés se dispare y que el deseo sexual disminuya.

Además, en muchas ocasiones, las relaciones sexuales no son satisfactorias porque no se es capaz de desconectar de aquello que está provocando el estrés, lo que ocasiona que estas se espacien, cada vez más, en el tiempo.

2. La aparición de disfunciones sexuales

Las disfunciones sexuales pueden ser una consecuencia del estrés (aunque no siempre es así). En los hombres, entre los 40 y los 70 años, puede surgir la disfunción eréctil. Un problema que causa inseguridad, falta de autoestima y que deriva en un bajo deseo sexual.

En el caso de las mujeres, el vaginismo o la sintomatología de la menopausia (sequedad vaginal y la bajada brusca de hormonas) pueden hacer que el deseo sexual disminuya.

3. Los tratamientos para el cáncer afectan al deseo

Cuando se diagnostica cáncer tanto a un hombre como a una mujer, es normal que su deseo sexual disminuya. Los tratamientos suelen ser muy duros y provocan una serie de efectos secundarios desagradables, como náuseas, dolor, fatiga y una gran preocupación, como indica la Asociación Americana contra el Cáncer.

Todo esto afecta al deseo sexual, ya que sumado a todos estos efectos secundarios se encuentra el desequilibrio hormonal que provoca ese deseo inhibido. Además, no podemos obviar la baja autoestima que puede causar la caída del cabello o el malestar con el propio cuerpo.

4. No estar a gusto con el cuerpo (baja autoestima)

La baja autoestima es un problema creciente en nuestra sociedad debido a los cánones de belleza imposibles y las comparaciones. Esto puede agravarse si existe una disfunción sexual o se sufre alguna enfermedad como el cáncer que repercute en la apariencia física.

Por esta razón, no aceptar el propio cuerpo hace que surja la vergüenza y que esto impida mantener relaciones sexuales satisfactorias. Asimismo, uno puede llegar a no creerse merecedor del afecto de los demás ni de que lo miren con deseo. Todo esto deriva en un deseo sexual inhibido.

5. Falta de comunicación

La falta de comunicación entre la pareja puede ser otra de las causas de un bajo deseo sexual. Tal vez relacionado con las inseguridades con el propio cuerpo o con la falta del tiempo derivada del estrés. Tanto en un caso como en el otro, no comunicar de manera clara los gustos y deseos puede generar una gran frustración que afecte a las relaciones sexuales.

En el aspecto sexual, así como en otros, no es adecuado esperar a que la otra persona adivine lo que nos gusta o lo que no. Comunicarlo abiertamente nos permitirá disfrutar de forma más plena de las relaciones sexuales y evitar, así, tener relaciones insatisfactorias.

Aunque en algunos casos como los tratamientos contra el cáncer el deseo mejora cuando estos se finalizan, en el resto, es conveniente asistir a terapia de pareja o a terapia psicológica. De esta forma, se podrán resolver los problemas de pareja derivamos de una falta de comunicación, estrés o baja autoestima, entre otros, que están afectando a las relaciones sexuales.

La falta de deseo sexual

La falta de deseo sexual es un bajo nivel de interés en las relaciones sexuales, en la que el afectado no responde al deseo de actividad sexual de la pareja.

Aunque ambos sexos pueden sufrir este problema, las mujeres lo padecen en mayor medida, llegando a producir sentimientos de culpa.

Los hombres se les ha educado en una sexualidad genital, muy enfocada en su pene. “Tener sexo es un mandato masculino muy fuerte, de modo que parece que la pérdida de erección es un gran problema, porque se espera una erección visible del hombre. Las mujeres, por el contrario y de forma general, no han sido educadas en el sexo”.

El deseo erótico en el ser humano es bastante complejo, por lo que la “falta de deseo sexual” se puede deber a causas muy diversas:

  • En ocasiones, el estilo de vida, el estrés, el cansancio, la sobrecarga de obligaciones laborales y/o personales, pueden afectar al deseo.
  • Las crisis personales o familiares, los duelos, los problemas personales (inseguridad laboral, enfermedades familiares o propias, situaciones de insatisfacción personal…), pueden también interferir en el deseo.
  • Si las relaciones anteriores no han sido placenteras, o se han vivido con insatisfacción, esto también puede influir en el deseo.
  • Hay también factores físicos (enfermedades, problemas orgánicos, efecto de ciertos fármacos…) que pueden influir en el deseo.
  • La relación de pareja también tiene mucho que ver con el deseo. Si uno de los miembros siente que ya no hay intimidad con la pareja, no se siente cuidado o cuidada, ya no siente atracción por su pareja, o hay distancia emocional… esto también puede disminuir el deseo.
  • Los problemas de pareja, las discusiones, los enfados… pueden igualmente afectar al deseo.
  • Etc.

Tipos de falta de deseo sexual

Cuando el problema de la falta de deseo sexual se presenta, se pueden distinguir varios tipos.

  • Primaria: afecta especialmente a mujeres que nunca en sus vidas han tenido un deseo sexual suficiente. Supone una nula capacidad para tener fantasías sexuales y escasas conductas con un fin sexual. Se da desde la adolescencia y empeora en el adulto.
  • Secundaria: aquellas personas que han disfrutado de un deseo normal pero que pierden el interés por la conducta sexual.
  • Generalizada: el afectado no puede experimentar deseo ni hacia su pareja ni hacia otras personas.
  • Situacional: no experimenta deseo sexual hacia su pareja, pero sí hacia otras personas.

Causas

Todos estos tipos pueden tener diferentes causas, o bien orgánicas o psicológicas. Entre las orgánicas el Instituto Sexológico Murciano menciona:

  • Tratamiento con algunos medicamentos.
  • Alteraciones hormonales y problemas neuroendocrinos.
  • Enfermedades metabólicas.
  • Enfermedades crónicas.

Entre los factores psicológicos que destacan están:

  • Problemas de pareja.
  • Disfunciones sexuales, como anorgasmia, vaginismo o disfunción eréctil.
  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Ansiedad y estrés.
  • Cansancio.
  • Miedo a no satisfacer a la pareja.
  • Vida sexual poco satisfactoria.
  • Monotonía.

A veces no hay una sola causa, sino que son varias las que están produciendo la falta de deseo sexual. Al igual que sucede en otro tipo de dificultades, los problemas de deseo no tratados pueden empeorar con el tiempo, y llegar a afectar a la relación de pareja.

Cuando la ansiedad, una depresión o un problema del estado de ánimo son los factores principales por los que se ha perdido el interés por la sexualidad, una psicoterapia individual específica es lo más apropiado para empezar.

En muchas ocasiones, la causa de esta disminución de deseo puede estar en aspectos relacionados con la pareja, o la vida sexual en particular. En estos casos, buscar profesionales específicos (terapia sexual y-o terapia de pareja), puede ser una buena opción.

DE LA MUERTE
Procesos del dolor por la perdida

Los procesos del dolor o duelo ante una perdida es, psicológica y biológicamente hablando, una reacción completamente normal y esperable. Es posible observar periodos de duelo ante cualquier clase de pérdida, de un objeto, de una relación, un rol social o incluso ante el abandono de una sustancia adictiva que lleve arrastrando a la persona varios años como dejar de fumar. Estas reacciones y procesos se dan en mayor o menor escala mientras la persona se enfrente a cualquier clase de pérdida.

La pérdida de un ser querido suele ser la mas común en el campo psicoterapéutico. Las raíces de esta reacción y el proceso consecuente se pueden situar en el desarrollo de las relaciones de apego, muestra de ello es que el duelo no es exclusivo en la raza humana sino que también es observable entre animales.


¿Cómo afrontar la perdida de un ser querido?

En primer lugar hay que señalar un aspecto clave: el duelo ante la muerte de un ser querido no debe categorizarse como una enfermedad mental sino, más bien, como un proceso de recuperación de un desequilibrio, un retorno a la homeostasis si se prefiere. La metáfora explicativa más aproximada a nivel biológico seria similar al proceso de curación de una herida. Estaremos de acuerdo en que negar el dolor, ocultar su existencia a la ayuda profesional o manipularlo constantemente no permitirá al cuerpo ejecutar correctamente su curación.


4 fases

El primer paso, por obvio que resulte, esta en aceptar la realidad de la perdida, pudiendo asistir aquí a una reorganización de los esquemas del sujeto. Esta es la fase donde los bloqueos pueden hacer su aparición ante el shock producido por la desaparición, especialmente si ha sido súbita o no ha habido tiempo suficiente de despedirse. Encontraremos bloqueando dos mecanismos de defensa, el de negación, esto se manifiesta por ejemplo guardando todo exactamente igual que cuando la persona estaba viva mediante la intocabilidad de sus posesiones, como si fuera a volver en cualquier momento o, en el extremo contrario, produciendo una minimización del impacto del suceso (si es que existió vínculo) mediante una indiferencia a todas luces excesiva, seria continuar como “si no hubiese pasado nada”. Ambas posiciones suelen ser indicativas de un duelo no elaborado. Aquí se vuelven, por tanto, de especial importancia las acciones físicas y los rituales (funeral, carta de despedida, etc.) que ayudan a aceptar paulatinamente la irreversibilidad de la perdida. Asimismo existen tareas que trabajamos en psicoterapia que pueden ayudar a completar esta fase cuando la persona no ha tenido tiempo o no se ha despedido correctamenterituales de despedida tales como cartas al fallecido o reorganizaciones asociadas a objetos. La idea es ayudar al afectado a marcar un antes y un después, a cambiar, modificar o ejecutar algo que impresione sobre su mente la irreversibilidad del hecho.

En segundo lugar es preciso trabajar las emociones y el dolor. En muchas ocasiones la sociedad actual esconde o trata de minimizar todo lo relacionado con la muerte, al contrario de muchas sociedades más primitivas que resuelven de forma excelente y creativa estos procesos. Este hecho hace que a veces se tolere mal las manifestaciones de afecto negativo, que resultan absolutamente necesarias y en especial en estos casos: el dolor y la posibilidad de manifestarlo son necesarias. Refugiarse en idealizaciones, no ser capaz de una observación suficientemente imparcial de los sentimientos propios hacia la persona fallecida o tratar recurrir a drogas para anestesiar los estados emocionales disfóricos procedentes de los recuerdos acerca del finado, suele derivar en bloqueo y el hecho de evitar el duelo puede conducir, tarde o temprano, a un colapso o a la manifestación de sintomatología depresiva.

Tercera fase, se llega a una fase de adaptación: la persona atiende a un medio en el que el fallecido esta ausente y ha de volver a afrontar situaciones, lugares o tareas que ejercía con apoyo o deberá suplir a la persona que ha fallecido. Aquí debemos hacer especial hincapié en los modelos de familia patriarcales y en personas financieramente dependientes o con una autoestima basada en el cuidado de los demás. En estos casos, esta fase les resultara el paso más complejo, ya que por un lado hay que afrontar o suplir los recursos que proveía el fallecido y tratar, asimismo, de que el circulo social no se “queme” debido a las manifestaciones de pesar. Resulta  de gran importancia mantener los contactos sociales y buscar su apoyo puesto que es aquí donde pueden aportar más soluciones y dar más ayuda práctica además de apoyo emocional. En varias ocasiones se ha comprobado que las personas externas reaccionan mejor y prestan más apoyo a aquellos que encaran las perdidas o catástrofes de forma pro-activa. El aislamiento surgirá como la principal amenaza de esta fase del proceso, capaz de bloquear a la persona. Téngase en cuenta que estamos hablando también de la pérdida de un rol, que generalmente se ha estado desarrollando con la persona fallecida durante años y en una relación de complementariedad emocional, material o social no es extraño que la autoestima pueda resultar afectada de forma directa.

Cuarta fase. Finalmente es de esperar que si se han elaborado las fases anteriores correctamente la persona sea capaz de recolocar emocionalmente al fallecido, esta es la fase de continuar viviendo y puede prolongarse durante el resto de la vida de la persona; en el fondo es un punto y aparte a partir del cual el sujeto afectado puede reconstruir su vida y sus actividades, sin por ello dejar de recordar al ser querido. Esta es la serenidad que se busca al final de un proceso de duelo y no tiene un tiempo preciso de resolución, a pesar de lo que la literatura médica, psiquiatrica y psicológica han tratado de proponer acotando los periodos.

Cabe añadir que probablemente nos encontraremos con una serie de reacciones en estas fases, sintomatología que es perfectamente normal observar en una persona elaborando el duelo, sin por ello categorizarla como patológica: los sentimientos de ansiedad, de tristeza, la impotencia, las pesadillas e incluso las alucinaciones con el ser querido no son patológicas. El conocido sentido de presencia es una reacción del cerebro adaptándose a una perdida, hecho que debemos respetar dentro de un plazo de tiempo razonable. Hay que señalar también que no debe sorprender que las fases no sean lineales, así que hay que contemplar la posibilidad de regresiones o recaídas en fases anteriores, sin que esto implique que el trabajo se está haciendo erróneamente. Al contrario, puede dotar de conocimiento al paciente sobre si mismo y darse cuenta de donde le lleva cada línea de actuación, cada cadena de pensamientos, y ayudarle a vislumbrar donde puede necesitar más ayuda o nuevos recursos.

Ante estos procesos tan complejos, que se extienden, retraen, que parecen mejorar para luego volver atrás… ¿en que nos podemos basar para saber cuando las cosas no están marchando correctamente? Para saber cuando nos enfrentamos a un duelo mal elaborado, ya que resultaría burdo hacerlo con un limite temporal rígido (excepto en casos abiertamente muy extensos), podemos tomar una pauta simple: según mi experiencia es especialmente importante la existencia o sensación de bloqueo por parte del sujeto, esta es una de las mejores formas de detectarlo. Si la persona tras un tiempo no ha sido capaz de aceptar la perdida, continua actuando y hablando de la persona fallecida en presente, evita el tema con ansiedad extrema, se ha aislado del entorno o bien se ha visto muy limitada en sus capacidades… puedes hacerle la famosa pregunta que Francine Shapiro le hacía a sus paciente bloqueados con TEP: ¿qué hacías antes que ahora no puedes? Su respuesta nos puede dar grandes indicios de dónde se ha quedado estancado el proceso normal de duelo.

Respecto al uso de psicofármacos hay que señalar que resultaría un enfoque muy incorrecto administrar medicación antidepresiva por normaLo más recomendable puede llegar a ser alguna medicación pautada y temporal dedicada a paliar la sintomatología ansiosa o problemas directos como el insomnio. El duelo no es necesariamente productor de una depresión y esta no podrá ser tratada de forma correcta mediante psicofarmacología hasta que este esté debidamente procesado y elaborado.


¿Quién puede ayudarme a afrontar una muerte?

Los profesionales implicados en estos procesos pueden ser desde profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos…) hasta grupos de apoyo informales en los que los afectados se sientan cómodos o identificados y puedan compartir experiencias comunes, a ser posible con un miembro profesional para guiar y redirigir. Resulta más conveniente evitar decididamente cualquier grupo con posible deriva sectaria (grupos espiritistas o místico-mágicos) que aprovechen el estado de inestabilidad emocional de los afectados para fines económicos, no solo por la perdida de dinero, sino también por las consecuencias para el estado mental del individuo, ya que estos grupos suelen estar fundamentados en creencias irracionales que más que ayudar bloquean el correcto proceso de duelo. Hoy está comprobado que la actuación conjunta de profesionales y grupos de autoayuda correlaciona, además, con menor probabilidad de trastornos mentales y psicosomáticos en el futuro.


La frustración en los procesos de duelo

Por último, remarcar que no debemos perder de vista el potencial nivel de frustración que en muchas ocasiones percibirán tanto los profesionales como los voluntarios, pudiendo dedicar muchas sesiones al acompañamiento o a la escucha activa. Es muy importante respetar los tiempos, ya que las circunstancias de cada persona, y en especial las del fallecimiento, pueden producir manifestaciones tan variadas que podemos toparnos con la culpa o la rumiación (se piensa una y otra vez cómo pudo haber evitado la muerte), con sentimientos de fuerte injusticia (como la muerte de un hijo pequeño) que pueden llevar a un replanteamiento de valores y creencias espirituales, aspecto que es prioritario respetar independientemente de la confesión religiosa del terapeuta o de la institución que provee la ayuda. También podríamos observar un desarrollo muy distinto en casos donde persiste la incertidumbre del deceso (en las declaraciones de fallecimiento por desaparición) todo ello resulta en un abordaje distinto, idiosincrásico y muy individualizado, que aun pasando por las fases que hemos comentado debe centrarse en conseguir paulatinamente la reincorporación en los niveles mental, social y laboral, junto con un trabajo psicológico y de acompañamiento supervisado por profesionales cuando sea necesario o evidente el bloqueo.

La necessitat de reparar el 1 d’octubre dos anys després

Les ferides de l’1 d’octubre 2017

Contusions i ansietat. Decepció, frustració i por. Ferides físiques i impactes emocionals.


El referèndum de l’1 d’octubre de 2017 deixa un balanç acreditat de 1.066 persones ferides per les càrregues policials i sis detencions


El record psicològic i material a les escoles continua oberta dos anys després del referèndum de l’1-O. Centres educatius on es van instal·lar les urnes reviuen l'»impacte» de l’actuació policial d’aquella jornada i alguns d’ells ressalten que algunes «ferides» encara estan obertes. Mentre alguns asseguren que s’ha treballat per tornar a la «normalitat», altres remarquen que no s’han recuperat del «xoc». Portes esbotzades, vidres trencats, ordinadors perduts, són part del balanç d’aquell dia.

Me despierto cansado

En ocasiones sucede que nos despertamos más cansados que antes de irnos a dormir, nos sentimos fatigados, con dolor de cabeza y desconcertados. Todo esto se debe a dormir en exceso y alterar nuestro “reloj biológico”.

El estilo de vida es uno de los factores fundamentales a tener en cuenta para evitar la fatiga. La actividad diaria tiene un gran impacto en el momento de conciliar el sueño.
Incorporar pequeñas rutinas saludables en el día a día, puede ser la clave para descansar sin problemas. Te contamos las más importantes.

Insomnio

Según los datos científicos, el 25% de la población sufre insomnio, un trastorno muy común entre la población. El insomnio es la incapacidad de conciliar el sueño o permanecer dormido toda la noche, lo que causa serios problemas para el bienestar de las personas y su funcionamiento en el día a día. Y es que las personas con insomnio suelen despertarse cansadas y experimentar somnolencia a lo largo de la jornada. Causa muchas dificultades en actividades, como por ejemplo el trabajo.

Ansiedad nocturna

Uno de los fenómenos asociados al insomnio que algunas personas pueden experimentar es la ansiedad nocturna. La ansiedad nocturna es aquella desagradable sensación en la que la mente no desconecta y hace que la persona entre en un círculo vicioso en el que desea dormirse pero los pensamientos negativos aparecen una y otra vez por la mente. El cuerpo necesita dormir, pero la mente no consigue relajarse. Nuestra mente tiende a rumiar de manera natural, y si intentamos conciliar el sueño y pensamos en eso, lo único que conseguiremos es empeorar la situación. Si queremos dormir revertir esta situación, siempre es mejor emplear técnicas como la del 4-7-8, que es parte de la práctica de respiración del Yoga (Pranayama), y fue popularizada por el Dr. Andrew Weil.

Consumo de fármacos

Pero el alcohol no es la única sustancia que hace que las personas se levanten cansadas. Algunos fármacos, por ejemplo, aquellos que tienen como objetivo ayudar a las personas a dormir, provocan efectos secundarios como el embotellamiento, especialmente aquellos que forman parte de la familia de los antihistamínicos H1. Esto causa que las personas se levanten cansadas y con somnolencia pese a haber dormido bien.

Depresión

La depresión es un trastorno del estado del ánimo que puede llegar a provocar dificultades a la hora de levantarse. De hecho, las personas deprimidas suelen desear acostarse, y se encuentran cansadas la mayor parte del día.

Astenia

Hay personas que se sienten siempre cansadas y que padecen una condición llamada astenia, que hace que el individuo sufra una reducción de energía y fuerza en el cuerpo Ésta se encuentra física y mentalmente agotada. Suele llamarse astenia primaveral, aunque la astenia también es un síntoma de otros trastornos. Además del cansancio, la persona también suele sufrir problemas de atención, dificultades en la memoria, pérdida de apetito e incluso del deseo sexual.

La persona que experimenta esta condición puede tener problemas y dificultades en su día a día y en los diferentes ámbitos de su vida. Sin duda, las personas con astenia padecen un gran cansancio pese a dormir bien.