Nos atraen las personas que nos hacen daño

Los expertos comparan la dependencia emocional con la ludopatía.

Cuando hay una dependencia, sea de una persona o de una sustancia, lo que nos exige es regularnos, pasar ese síndrome de abstinencia, pero eso no se hace en un día, se llega poco a poco», lo mejor es apoyarse en otra persona, bien sea un profesional, un amigo, un compañero o un familiar.

Muchas personas se machacan a ellos mismos y se juntan con personas tóxicas, porque sienten que no merecen más, porque es la única manera que conocen para poder sobrevivir».

El problema es cuando esta persona de la que dependemos nos hace daño: «Esto puede ser por dos razones; por un lado está un aprendizaje adquirido en la infancia y que se tiende a repetir; por otro, como había en algún momento un tipo de recompensa, las personas se hacen adictas a esa necesidad. Igual que el que fuma, o el que juega: si en algún momento se sintió bien con eso, ahora no puede dejar de hacerlo»

«La dependencia emocional funcional igual que un mecanismo de ludopatía, en el momento que yo siento una recompensa con una persona, que en algún momento me trató bien o me hizo sentir querido, me voy a enganchar a esa sensación».

 

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