La falta de deseo sexual

La falta de deseo sexual es un bajo nivel de interés en las relaciones sexuales, en la que el afectado no responde al deseo de actividad sexual de la pareja.

Aunque ambos sexos pueden sufrir este problema, las mujeres lo padecen en mayor medida, llegando a producir sentimientos de culpa.

Los hombres se les ha educado en una sexualidad genital, muy enfocada en su pene. “Tener sexo es un mandato masculino muy fuerte, de modo que parece que la pérdida de erección es un gran problema, porque se espera una erección visible del hombre. Las mujeres, por el contrario y de forma general, no han sido educadas en el sexo”.

El deseo erótico en el ser humano es bastante complejo, por lo que la “falta de deseo sexual” se puede deber a causas muy diversas:

  • En ocasiones, el estilo de vida, el estrés, el cansancio, la sobrecarga de obligaciones laborales y/o personales, pueden afectar al deseo.
  • Las crisis personales o familiares, los duelos, los problemas personales (inseguridad laboral, enfermedades familiares o propias, situaciones de insatisfacción personal…), pueden también interferir en el deseo.
  • Si las relaciones anteriores no han sido placenteras, o se han vivido con insatisfacción, esto también puede influir en el deseo.
  • Hay también factores físicos (enfermedades, problemas orgánicos, efecto de ciertos fármacos…) que pueden influir en el deseo.
  • La relación de pareja también tiene mucho que ver con el deseo. Si uno de los miembros siente que ya no hay intimidad con la pareja, no se siente cuidado o cuidada, ya no siente atracción por su pareja, o hay distancia emocional… esto también puede disminuir el deseo.
  • Los problemas de pareja, las discusiones, los enfados… pueden igualmente afectar al deseo.
  • Etc.

Tipos de falta de deseo sexual

Cuando el problema de la falta de deseo sexual se presenta, se pueden distinguir varios tipos.

  • Primaria: afecta especialmente a mujeres que nunca en sus vidas han tenido un deseo sexual suficiente. Supone una nula capacidad para tener fantasías sexuales y escasas conductas con un fin sexual. Se da desde la adolescencia y empeora en el adulto.
  • Secundaria: aquellas personas que han disfrutado de un deseo normal pero que pierden el interés por la conducta sexual.
  • Generalizada: el afectado no puede experimentar deseo ni hacia su pareja ni hacia otras personas.
  • Situacional: no experimenta deseo sexual hacia su pareja, pero sí hacia otras personas.

Causas

Todos estos tipos pueden tener diferentes causas, o bien orgánicas o psicológicas. Entre las orgánicas el Instituto Sexológico Murciano menciona:

  • Tratamiento con algunos medicamentos.
  • Alteraciones hormonales y problemas neuroendocrinos.
  • Enfermedades metabólicas.
  • Enfermedades crónicas.

Entre los factores psicológicos que destacan están:

  • Problemas de pareja.
  • Disfunciones sexuales, como anorgasmia, vaginismo o disfunción eréctil.
  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Ansiedad y estrés.
  • Cansancio.
  • Miedo a no satisfacer a la pareja.
  • Vida sexual poco satisfactoria.
  • Monotonía.

A veces no hay una sola causa, sino que son varias las que están produciendo la falta de deseo sexual. Al igual que sucede en otro tipo de dificultades, los problemas de deseo no tratados pueden empeorar con el tiempo, y llegar a afectar a la relación de pareja.

Cuando la ansiedad, una depresión o un problema del estado de ánimo son los factores principales por los que se ha perdido el interés por la sexualidad, una psicoterapia individual específica es lo más apropiado para empezar.

En muchas ocasiones, la causa de esta disminución de deseo puede estar en aspectos relacionados con la pareja, o la vida sexual en particular. En estos casos, buscar profesionales específicos (terapia sexual y-o terapia de pareja), puede ser una buena opción.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.