CORONAVIRUS: ANSIEDAD y DEPRESIÓN

Los psicólogos recomiendan evitar la sobreinformación y buscar datos fiables para poder afrontar mentalmente esta crisis por el coronavirus

«Cuidar la salud emocional, además de insistir con las medidas de higiene, con la finalidad de reducir en la medida de lo posible situaciones de alarma» es el objetivo de las recomendaciones hechas por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, a través de su grupo de trabajo de Urgencias y Emergencias. La guía está dirigida tanto a las personas que ya están afectados por el coronavirus como las que no así como a la población de riesgo ante esta enfermedad vírica que ha sido catalogada por la Organización Mundial de la Salud como pandemia.

España es el segundo país de la Unión Europea con mayor número de contagios, más de 3.000 y con 86 muertes, y Madrid, como primera región afectada, con cerca de 2.000 afectados y 40 muertos, según los últimos datos facilitados.

«La falta de rigurosidad, forma de comunicación, o sobredimensión de las noticias, advertencias y consejos que se multiplican y se transmiten entre unos y otros pueden influir en el estado

emocional de las personas, dando lugar a conductas de alerta que se muestran poco eficaces a nivel personal y social», alerta el colectivo de psicólogos madrileños, que han elaborado la siguiente guía:

SI NO ESTÁ AFECTADO POR LA ENFERMEDAD

Pero está sintiendo una serie de emociones con alta intensidad y/o persistentes como:

1.- Nerviosismo, agitación o tensión, con sensación de peligro inminente, y/o pánico.

2.- No puede dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad, o la preocupación por enfermar.

3.- Necesita estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre

este tema.

4.- Tiene dificultad para concentrarse o interesarse por otros asuntos.

5.- Le cuesta desarrollar sus labores cotidianas o realizar su trabajo adecuadamente; el miedo le paraliza y le impide salir a la calle.

6.- Está en estado de alerta, analizando sus sensaciones corporales, e interpretándolas como síntomas de enfermedad, siendo los signos

normales habituales.

7.- Le cuesta controlar su preocupación y pregunta persistentemente a sus familiares por su estado de salud, advirtiéndoles de los graves peligros

que corren cada vez que salen del domicilio.

8.- Percibe un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudoración, temblores sin causa justificada.

9.- Presenta problemas para tener un sueño reparador.

RECOMENDACIONES

1. Identifique pensamientos que puedan generarle malestar. Pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o se acentúen síntomas que incrementen su malestar emocional.

2.- Reconozca sus emociones y acéptelas. Si es necesario, comparta su situación con las personas más cercanas a usted para encontrar la ayuda y el apoyo que necesita.

3.- Cuestiónese: busque pruebas de realidad y datos fiables. Conozca los hechos y los datos fiables que ofrecen los medios oficiales y científicos y evite información que no provenga de estas fuentes, evitando información e imágenes alarmistas.

4.-Informe a sus seres queridos de manera realista. En el caso de menores o personas especialmente vulnerables como ancianos, no les mienta y proporcióneles explicaciones veraces y adaptadas a su nivel de comprensión.

5.– Evite la sobreinformación, estar permanentemente conectado no le hará estar mejor informado y podría aumentar su sensación de riesgo y nerviosismo innecesariamente.

6.- Contraste la información que comparta. Si usa redes sociales para informarse, procure hacerlo con fuentes oficiales.

CÓMO AUTOCUIDARSE

1.- Mantenga una actitud optimista y objetiva. Es fuerte y capaz.

2.- Lleve a cabo los hábitos adecuados y de higiene y prevención que recomienden las autoridades sanitarias.

3.- Evite hablar permanentemente del tema.

4.- Apóyese en su familia y amigos.

5.- Ayude a su familia y amigos a mantener la calma y a tener un pensamiento adaptativo a cada situación.

6.- Acuda a fuentes oficiales y busque información contrastada por expertos: Ministerio de Sanidad, Colegios Profesionales Sanitarios, Organismos Oficiales, OMS, etc.

7.- No contribuya a dar difusión a bulos y noticias falsas. No alimente su miedo ni el de los demás.

8.- Procure hacer vida normal y continuar con sus rutinas.

9.- Tenga cuidado con las conductas de rechazo, estigma y/o discriminación. El miedo puede hacer que nos comportemos de forma impulsiva, rechazando o discriminando a ciertas personas.

SI PERTENECE A LA POBLACIÓN DE RIESGO SEGÚN INDICAN LAS AUTORIDADES SANITARIAS

1.-Siga las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias. Confíe en ellos porque saben lo que tienen que hacer. Ellos tienen los conocimientos y los medios.

2.- Infórmese de forma realista y siga las pautas emocionales del apartado A.

3.- No trivialice su riesgo para intentar evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad.

4.- Tampoco magnifique el riesgo real que tiene. Sea precavido y prudente sin alarmarse.

5.- Si le recomendaran medidas de aislamiento, tenga presente que es un escenario que puede llevarle a sentir estrés, ansiedad, soledad, frustración, aburrimiento y/o enfado, junto con sentimientos de miedo y desesperanza, cuyos efectos pueden durar o aparecer incluso posteriormente al confinamiento. Trate de mantenerse ocupado y conectado con sus seres queridos.

6.- Genere una rutina diaria y aproveche para hacer aquellas cosas que le gustan pero que habitualmente por falta de tiempo no puede realizar (leer libros, ver películas, etc.).

SI ESTÁ PADECIENDO LA ENFERMEDAD

Siga las recomendaciones anteriores y además:

1.Maneje sus pensamientos intrusivos. No se ponga en lo peor anticipadamente.

2.-No se alarme innecesariamente. Sea realista. La inmensa mayoría de las personas se están curando.

3.-Cuando sienta miedo, apóyese en la experiencia que tiene en situaciones similares. Puede que ahora no lo asocie por tener percepción de mayor gravedad. Piense cuántas enfermedades ha superado en su vida con éxito.

AUMENTAR LA FERTILIDAD EN LA MUJER

Con el retraso en la edad para tener hijos, uno de los problemas a los que se enfrentan la mayor parte de las personas que quieren ser padres es el aumento de las tasas de infertilidad. Este es uno de los motivos por los cuales la investigación sobre esta cuestión ha aumentado en los últimos años.

Ahora, un nuevo experimento llevado a cabo en la Universidad de Queensland en Australia y publicado en la revista Cells Reports ha logrado elevar las tasas de fertilidad en ratones hembras adultas con pequeñas dosis de un compuesto metabólico que revierte el proceso de envejecimiento en los óvulos, ofreciendo esperanza para las mujeres que luchan por concebir y no pueden.

AUMENTAR LA FERTILIDAD EN LA MUJER

Los expertos han logrado desarrollar un tratamiento no invasivo que podría mantener y restaurar la calidad y la cantidad de óvulos y lograr un resultado espectacular en lo que hasta ahora es el mayor obstáculo de las mujeres mayores a la hora de dar a luz. El equipo de investigación descubrió que la pérdida de la calidad de los ovarios provocada por el envejecimiento se produce a causa de niveles más bajos de una molécula en concreto, presente en las células que proporcionan la energía necesaria para el proceso. Los óvulos de calidad son esenciales para el éxito del embarazo, porque proporcionan todo lo necesario para que el embrión pueda salir adelante. Los investigadores se centraron en si el proceso de envejecimiento reproductivo podría revertirse con una dosis oral de un compuesto precursor, utilizado por las células para crear la molécula.

La molécula en cuestión se conoce como NAD (dinucleótido de nicotinamida y adenina) y el precursor como NMN (mononucleótido de nicotinamida).  Teniendo en cuenta que la fertilidad en los ratones hembras comienza a disminuir desde alrededor de un año de edad debido a defectos en la calidad de los ovarios, de la misma forma que ocurre en el caso de las mujeres, trataron a los ratones con dosis bajas de NMN diluidas en el agua que ingerían durante cuatro semanas. De esta forma, pudieron restaurar drásticamente la calidad del ovario y aumentar los nacimientos vivos durante un ensayo de reproducción.

El problema de la calidad de los ovarios es todo un desafío en los países desarrollados. Teniendo en cuenta que alrededor de una de cada cuatro mujeres que se someten a un tratamiento de fecundación in vitro en estos países tienen 40 años o más, se trata de un logro de gran impacto. Entre otras cosas porque la fecundación In vitro no puede mejorar la calidad del óvulo, por lo que la única alternativa para estas mujeres en la actualidad es usar óvulos donados por mujeres más jóvenes.

Los nuevos hallazgos sugieren que existe una vía alternativa para que estas pacientes puedan utilizar sus propios óvulos a la hora de concebir, recuperando la calidad de los mismos. Mediante la administración oral de agentes potenciadores de la NAD, se podría restaurar la función reproductiva femenina con métodos mucho menos invasivos que la fecundación in vitro.

Entender la ANSIEDAD

La ansiedad es un mecanismo defensivo ante situaciones consideradas amenazantes. Ponemos en marcha recursos de tipo atencional, de pensamiento y de respuesta para enfrentarnos a esa amenaza. Es natural experimentar ansiedad en determinados momentos, pues es una reacción normal y adaptativa que mejora el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta. La función de la ansiedad es movilizarnos y mantenernos alerta y dispuestos a intervenir ante amenazas.  Nos prepara para luchar, huir o paralizar conductas que nos pueden poner en peligro. El problema llega cuando esta reacción emocional nos domina y nos afecta en nuestro día a día.
La ansiedad puede manifestarse de diferentes maneras: ataque de pánico, trastorno generalizado, fobia (social, agorafobia…), trastorno obsesivo-compulsivo o estrés postraumático.

¿Cuándo pasa la ansiedad de ser una reacción natural a un problema?

En principio, no representa ningún problema de salud, hasta que se dan una serie de circunstancias: cuando la sensación se mantiene a lo largo del tiempo sin presencia de un riesgo “objetivo” y cuando nos está afectando a nuestro funcionamiento diario.

Actualmente, parecen muy habituales los casos de ansiedad. 

Efectivamente, más del 20% de las consultas en psiquiatría están relacionadas con este desorden. Aún así, quisiera puntualizar que en los últimos años se está normalizando demasiado; es decir, se llega a concebir como algo natural en nuestra vida. Sin embargo, considero importante subrayar que el malestar que genera la ansiedad no tiene por qué estar necesariamente presente. Es cierto que la vida moderna tiene consecuencias difíciles de evitar en nuestra mente, pero no deberíamos tratar como normales situaciones que ya suponen un problema de salud mental.

¿Cuáles son los principales síntomas de alerta?

La ansiedad patológica se manifiesta con síntomas físicos: dolores musculares, dolores de cabeza tensionales, sensaciones de agobio, dolor en el pecho, hormigueo en los brazos, mareos, dolores estomacales, nauseas, migrañas… Son manifestaciones que pueden confundirse con otras dolencias.
Por otro lado, están las manifestaciones psicológicas: preocupaciones continuas, sensación de pérdida de control, miedo a que pase algo malo… A nivel conductual, puede llevar al afectado a evitar situaciones que piensa que le van a provocar ansiedad, o incluso a repetir una serie de rituales que le ofrecen una sensación de control.
Lo que más asusta son los síntomas físicos, porque en ocasiones el individuo cree que está sufriendo un ataque cardíaco. Es importante hacer hincapié en que nadie muere a causa de la ansiedad.

¿Cómo son los ataques de pánico que experimentan algunas personas con cuadros de ansiedad?

Se trata de una experiencia intensa, a veces sin razón aparente, de miedo, angustia, taquicardias, sudoración, respiración dificultosa… Muchas veces, la persona que padece esta reacción emocional, no sabe por qué le está pasando, y eso le genera más miedo.
La persona tiene una fuerte sensación de pérdida de control, que dura unos minutos pero que le resulta muy prolongada por su intensidad. Se produce una sensación de peligro inminente y de necesidad imperativa de escapar del lugar o situación temida. El ataque de pánico puede llevar, además, a desarrollar conductas limitativas, para evitar que se desate una nueva crisis.

A muchas personas les cuesta comprender el origen de estos ataques, puesto que hay ocasiones en los que parecen surgir de repente, sin una causa aparente. ¿Qué tipo de motivos pueden desencadenar esta reacción? 

El ataque comienza cuando salta una alarma en nuestro cerebro, por algún estímulo interno o externo, consciente o inconsciente, y se empiezan a generar cambios físicos. El cuerpo se prepara para huir o pelear. Estos cambios provocan un aumento de la adrenalina, de la frecuencia cardíaca, de la temperatura corporal… y puede surgir también una sensación de hormigueo.
Todo esto va sucediendo de manera automática y uno no se da cuenta. Cuando la persona se percata de que algo le está pasando, centra toda su atención en esas sensaciones corporales y ese nerviosismo que aumenta, y es entonces cuando empieza a interpretarlo. El problema es cómo interpreta de esas sensaciones, los pensamientos catastróficos que alimenta. Con ese tipo de pensamientos, es prácticamente inevitable que se desate el ataque de pánico.
El miedo lleva al miedo, se aumenta el malestar físico y psíquico y, así, se refuerza el círculo vicioso que conduce al afectado a nuevos ataques. Una vez que lo ha sufrido, es más fácil que le vuelva a suceder.

¿Cómo podemos hacer frente a estos ataques?

En el momento del ataque, lo más importante es intentar relajarse; sentarse, cerrar los ojos para reducir la fatiga visual y bajar la tensión, así como realizar inspiraciones y expiraciones profundas y lentas.
Asimismo, el afectado debe tener presente que, pese a lo mal que lo está pasando en el momento presente, esa sensación va a terminar pronto. Ha de procurar no luchar contra el pánico, sino observarlo y dejar que pase.

¿Y qué se puede hacer para superar la ansiedad?

Es importante solicitar ayuda profesional para que podamos entender qué nos está sucediendo, sobre todo en los casos de mayor gravedad, en los que existe una incapacitación importante. Las intervenciones terapéuticas de orientación cognitivo-conductual están dirigidas a cambiar el modo de procesamiento de la información; es decir, a modificar la forma en que uno entiende la realidad y el modo en que se enfrenta a la misma. En algunos casos, el tratamiento se puede acompañar con medicación.
Aún así, lo más importante es rescatar las herramientas y recursos propios para poder afrontar ese miedo. El afectado necesita aprender a tomarse las cosas con más calma y a decirse mensajes tranquilizadores.


¿Cómo podemos ayudar a una persona que está sufriendo un episodio de ansiedad?

Ayudarle a enfocar la realidad desde un punto de vista más objetivo.

FOTOS o SELFIES, Sigmund Freud el EGO

Comprobado: Narcisismo, inseguridad, necesidad de atención.

¿Por qué nos tomamos fotos de nosotros mismos? Si nos tenemos muy vistos.

Sigmund_Freud, modificada a color. La foto esta tratada con algoritmos IA
Sigmund_Freud, imagen real mejorada de blanco y negro a color.

Es el EGO, Sigmund Freud (el padre del psicoanálisis) lo tendría muy claro.

El narcisismo, o el amor desproporcionado hacia uno mismo. Un desorden psicológico cuando el YO, se ama a sí misma hasta el punto de excluir a todos los demás.

Los narcisistas tienden a ser más activos en las redes sociales y publicar selfies está fuertemente vinculado al narcisismo… pero sólo en el caso de los hombres.

Las mujeres tienden a ser menos narcisistas que los hombres, a pesar de que son ellas las que publican más selfies.

Muchas personas publican selfies no porque estén enamoradas de sí mismas, sino porque quieren ser adoradas por los demás. Para Freud, esa necesidad de aprobación le habría parecido neurótica o histérica.

Llamar la atención
Recordemos que el psicoanalista empezó sus investigaciones a finales del siglo XIX, una época de represión sexual más profunda que la nuestra.

Normalmente infelices
Los selfies muestran a la gente en sus mejores momentos, cuidadosamente montados y manipulados.

Así que nos la pasamos invadidos por imágenes de las vidas y cuerpos aparentemente perfectos de otras personas.

Estudios recientes demuestran que nos llenan de envidia y nos hacen sentir aislados, inseguros e inadecuadosEn palabras de Freud, nos vuelven más neuróticos.

Freud dijo: «El objetivo del psicoanálisis es aliviar a las personas de su infelicidad neurótica para que puedan ser normalmente infelices«.

Así que la próxima vez que apuntes tu cámara hacia ti mismo, recuerda a Narciso y enfócate más bien en tus amigos. Quizás no tengas tantos «Me gusta» pero puedes contar con el de Freud.