Las claves para una relación afectiva duradera

A menudo pensamos que nuestra relación será la excepción, que nuestro actual amor es el definitivo y que a esa persona a la hoy estamos cogiendo de la mano la querremos hasta el final de los días. Pero lo cierto es que la mayoría de las parejas no serán “felices para siempre”. No hace falta mirar mucho más allá de nuestro entorno para observar que cada vez hay más rupturas y más descalabros emocionales.

Cuando esto ocurre y llega la separación, tendemos a atribuir el fracaso a las “incompatibilidades insalvables”. Pero si hacemos el esfuerzo de analizar con perspectiva nuestras relaciones pasadas, en la mayor parte de los casos llegaremos a la conclusión que lo que ha faltado es tener presente las bases, conocer los pilares realmente importantes en una relación de pareja y trabajarlos a lo largo de la relación.

Más allá de la pasión

La (relativa) importancia del sexo

Antiguamente, todas estas reflexiones y planteamientos no existían porque la relación y el matrimonio eran vistos como un pacto social, un contrato. No fue hasta más adelante cuando los compromisos de pareja empezaron a ser fruto del vínculo emocional y el amor.

Pero hoy en día a menudo estamos yendo al otro extremo: creemos que la pasión y el sexo desenfrenado pueden con todo y es lo más importante en una relación. Tampoco es así.

Un grupo de investigadores británicos ha entrevistado a unas 4.494 personas de entre 18 y 65 años para saber qué funciona y qué destruye una relación de pareja. En esta investigación se preguntó a todos los participantes cuáles eran las diez cosas que más les gustaban de su relación de pareja. Y resulta que el sexo no apareció en la mayoría de las respuestas.

Claves para que el amor sobreviva

Del romance al compañerismo

Una de la conclusiones del estudio es que para lograr que el amor sobreviva y que la relación perdure es fundamental superar la transición del romance al compañerismo. Es decir, sobreponerse al síndrome de estrés posromántico.

Los diez aspectos imprescindibles que valoraban los entrevistados para tener una relación sana y duradera fueron:

1.- Reír juntos

2.- Compartir valores e intereses

3.- Ser los mejores amigos

4.- Sentirse cuidados y apoyados

5.- Sentirse seguros

6.- Ser felices

7.- La confianza

8.- Compartir una relación cercana

9.- Hablar y escuchar

10.- Estar enamorado y ser amado

Un trabajo diario

Los hábitos para que una relación dure

A través de las respuestas recibidas, los investigadores llegaron a la conclusión de que hay muchos aspectos que apreciamos en una relación mucho más que la frecuencia con la que tenemos encuentros sexuales, siempre que estos sean de calidad. Y, por ende, los hábitos para conseguir los diez aspectos nombrados son:

1. Decir “gracias”, tener en cuenta los esfuerzos del otro y tener gestos positivos.

2. Una comunicación sana y positiva, tanto del día a día como de la parte emocional.

3. Hacer detalles sorpresa y tener generosidad hacia el otro.

4. Compartir las tareas de casa y las responsabilidades de forma equitativa.

5. Expresar las emociones de amor hacia el otro; decir “te quiero” como una reafirmación de los sentimientos.

6. Compartir valores, gustos, aficiones, intereses, etcétera. Tener cosas en común.

7. Tener un sentido del humor común

Con todas estas conclusiones, podemos observar que para que una relación funcione es necesario un esfuerzo constante en el día a día para trabajar y conseguir una afinidad, compartir el sentido del humor, generar una admiración mutua y demostrar el afecto.